La royal volvió a recurrir al arte del ‘diplomatic dressing’ para asistir a un evento de gran relevancia histórica, luciendo un abrigo de sastrería con estampado príncipe de Gales y un sombrero con motivo de pata de gallo. Un conjunto sofisticado, cuidado hasta el más mínimo detalle, que resistió incluso la prueba del viento.
La royal volvió a recurrir al arte del ‘diplomatic dressing’ para asistir a un evento de gran relevancia histórica, luciendo un abrigo de sastrería con estampado príncipe de Gales y un sombrero con motivo de pata de gallo. Un conjunto sofisticado, cuidado hasta el más mínimo detalle, que resistió incluso la prueba del viento.

