Francisco de Quevedo fue uno de los principales exponentes del Siglo de Oro español, resaltando tanto en poesía como en prosa. Y aunque dejó físicamente este mundo hace muchos años, sus ideas siguen muy vigentes en la actualidad, en frases como: “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”. Con ella, Quevedo hace
The post Francisco de Quevedo, “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir” appeared first on Mejor con Salud. Francisco de Quevedo fue uno de los principales exponentes del Siglo de Oro español, resaltando tanto en poesía como en prosa. Y aunque dejó físicamente este mundo hace muchos años, sus ideas siguen muy vigentes en la actualidad, en frases como: “Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”.
Con ella, Quevedo hace una reflexión sobre las promesas grandilocuentes y la diferencia entre hablar y responder con hechos. Y es que hay personas que ofrecen más, porque no han asumido el coste real de sostener lo que dicen. Por eso, las palabras más generosas no siempre son las más fiables.
¿Cómo se ven las promesas grandilocuentes en el día a día?
Ten en cuenta que las promesas excesivas se pueden observar en múltiples situaciones de nuestro día a día. Una de las más comunes es cuando un político se encuentra en campaña electoral, haciendo promesas a los votantes que parecen idílicas. Y la realidad es que muchas de ellas se quedan en el tintero. También están presentes en otros aspectos como:
- En el ámbito laboral. Por ejemplo, cuando un jefe de departamento promete cambios estructurales profundos, sin tener la autoridad para ejecutarlos.
- En los vínculos personales. Puedes observarlo cuando una persona ofrece compromisos afectivos eternos y planes idílicos en las primeras fases de una relación.
- En nuestros propios propósitos. Este fenómeno también puedes experimentarlo contigo mismo. Cuando, por ejemplo, te haces promesas de cambios muy radicales, sin definir los pasos para llevarlo a cabo. Esto tan solo hace que compres una tranquilidad temporal.
Como habrás podido notar, la frase de Quevedo no habla solo de mentir. Sino también de esa tendencia humana a usar la promesa como una forma de seducir, ganar tiempo o evitar el juicio inmediato.
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Distingue entre la promesa y la fiabilidad real
Para evitar poner tu confianza en alguien con un discurso grandilocuente, pero vacío, es clave que distingas la promesa de la fiabilidad real. Por ejemplo, una persona que haga preguntas sobre un proyecto, sus plazos, recursos, entre otros, demuestra intención de cumplir. Mientras que alguien que solo se centra en el resultado, sin comprender las dificultades del proceso, es muy probable que no cumpla.
Otra característica de una persona fiable es la cautela. Antes de aceptar un compromiso, promesa o nuevo proyecto, suele revisar primero su agenda o capacidades. Alguien que solo busca la promesa perfecta y el discurso dirá sí de buenas a primeras.
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Recuerda que no siempre merece mayor confianza quien más ofrece, sino quien promete con medida y luego respalda sus palabras con hechos. Por ejemplo, alguien que cumple puntualmente con sus tareas diarias inspira más confianza que quien promete una revolución, pero ignora los detalles del día a día.
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