En 1958, Mabel Anderson fue la única candidata a cuidar al recién nacido Carlos que no mostró nervios ante la entonces princesa Isabel, con quien más tarde mantuvo una gran amistad.
En 1958, Mabel Anderson fue la única candidata a cuidar al recién nacido Carlos que no mostró nervios ante la entonces princesa Isabel, con quien más tarde mantuvo una gran amistad.

