Cuáles son los beneficios del aceite de onagra

El aceite de onagra (EPO), también llamado aceite de prímula, se extrae de la semilla de la flor amarilla de la planta que lleva el mismo nombre (Oenothera biennis), mediante la presión en frío. Sus principales componentes son dos ácidos grasos esenciales omega-6 que obtienes a través de la dieta: el ácido linoleico (70-74 %)
The post Cuáles son los beneficios del aceite de onagra appeared first on Mejor con Salud.  El aceite de onagra (EPO), también llamado aceite de prímula, se extrae de la semilla de la flor amarilla de la planta que lleva el mismo nombre (Oenothera biennis), mediante la presión en frío. Sus principales componentes son dos ácidos grasos esenciales omega-6 que obtienes a través de la dieta: el ácido linoleico (70-74 %) y el ácido gamma-linolénico (8-10 %), que tienen efectos antiinflamatorios.

A su vez, contiene polifenoles, reconocidos por sus propiedades antioxidantes que favorecen la salud de la piel, así como esteroles, que son lípidos capaces de contribuir a la disminución de los niveles del colesterol en la sangre y favorecer el sistema inmunológico.

La onagra, originaria del norte de América, se conoce como la «planta de la mujer», debido a que se ha utilizado para el tratamiento de afecciones femeninas, como la reducción de los trastornos hormonales y los sofocos que se presentan durante la menopausia. Aunque existen estudios relacionados con estas virtudes, la evidencia científica no es suficiente para respaldar su uso exclusivo en problemas de salud, sino como terapia complementaria.

1. Alivia afecciones de la piel y mejora su apariencia

El aceite de onagra se conoce por sus propiedades antiinflamatorias, gracias a que es rico en ácidos grasos, como el ácido linoleico y ácido gamma-linolénico. Estas grasas saludables son claves para la formación de eicosanoides: unos compuestos que contribuyen al control de la inflamación de tu organismo. En consecuencia, el tratamiento oral con este aceite aliviaría afecciones dérmicas, como la psoriasis y la dermatitis atópica.

Además, el ácido linoleico ayuda a la retención de humedad, estimula la elasticidad y suavidad de la piel, al tiempo que evita que se descame. A su vez, participa en la queratinización epidérmica, un proceso que ocurre en la capa más externa de la piel y permite la formación de una barrera protectora para mantenerla saludable.

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2. Evitaría la caída del cabello y promovería su crecimiento

Pese a que las investigaciones sobre la relación entre el aceite de prímula y la pérdida de cabello son limitadas, algunos de sus componentes se relacionan con la salud capilar.

Este es el caso del ácido gamma-linoleico, presente en el aceite de onagra, que puede contribuir a la reducción de la inflamación en el cuero cabelludo, relacionada con la caída de cabello y que afecta su producción. Si la causa de la pérdida capilar se debe a esta causa, la aplicación directa sería la mejor opción, siempre y cuando realices primero una prueba en tu piel para descartar una reacción alérgica. En cambio, si se trata de un estado hormonal, opta por recurrir a suplementos.

Por otro lado, ten presente que tu cuerpo tiene la capacidad de transformar el ácido linoleico en ácido araquidónico. Según un estudio con modelos in vitro e in vivo, este último estimularía el crecimiento del cabello, debido a que hace que las células que están donde nace el cabello (folículos pilosos) estén más saludables y sean más activas. Además, este aceite contribuye a que estos folículos se mantengan en la etapa de crecimiento capilar.

3. Ayuda con los sofocos de la menopausia

Las investigaciones científicas sugieren que el consumo de aceite de onagra sería beneficioso como tratamiento no hormonal para las mujeres que sufren por los sofocos de la menopausia. Así lo indica un estudio donde 56 participantes, con edades comprendidas entre 49 y 59 años, presentaron una disminución en la intensidad de estos episodios, una vez que tomaron dos cápsulas de este aceite por un lapso de seis semanas.

4. Contribuiría al control de la diabetes mellitus

La enzima que convierte ácidos grasos en ácido gamma-linolénico puede alterarse y no funcionar de forma adecuada en las personas con diabetes tipo 2. Frente a esto, la ingesta de aceite de onagra sería beneficiosa, debido a que aporta este ácido de forma directa.

En este sentido, un estudio con participantes diagnosticados recientemente con esta enfermedad analizó qué ocurría en dos grupos: uno que solo tomaba metformina y otro que combinó este medicamento con la ingesta de cápsulas de aceite de onagra.

El ensayo reveló que el grupo que tomó durante tres meses este medicamento tradicional para tratar esta afección, en combinación con la suplementación de aceite de prímula, mostró mejores resultados en la reducción de la insulina en ayunas, al igual que la resistencia a esta. Por eso, ayudaría a disminuir la inflamación que produce esta patología y a mejorar la función metabólica, convirtiéndolo en una terapia complementaria efectiva.

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5. Coadyuvaría a reducir los trastornos hormonales femeninos

La regulación hormonal es uno de los usos tradicionales del aceite de onagra. Sobre este aspecto, la evidencia científica, basada en estudios realizados en animales, precisa que ayudaría a la salud ovárica y la regulación del ciclo menstrual. En particular, un ensayo con ratas hembras obesas registró mejoras en sus ciclos menstruales, así como la reducción de la inflamación y los problemas en los ovarios.

En vista de esto, el EPO se considera prometedor como terapia para los trastornos reproductivos femeninos, que se relacionan con la obesidad, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP). Esto sería posible gracias al ácido linoleico, conocido por su actividad antiinflamatoria. Pese a estos hallazgos, aún se requieren más investigaciones para asegurar que funciona en el tratamiento de este síndrome en mujeres.

6. Disminuiría los síntomas de la mastalgia

El aceite de onagra es uno de los remedios caseros para el alivio de la mastalgia. Un estudio determinó que la efectividad del EPO es superior a la del paracetamol en la reducción del dolor de los senos, después de la ingesta de 1300 miligramos, dos veces al día.

En función a estos resultados, los expertos sugieren que se considera seguro para tratar esta afección, ya que no registraron efectos secundarios diferentes a los que se presentan con otros tratamientos. No obstante, el resultado está condicionado por ciertas variables, como los trastornos hormonales. Otro aspecto a considerar es que, pese a que contribuye a mejorar la calidad de vida de las mujeres, los estudios aún no son concluyentes.

7. Reduciría el colesterol malo y los triglicéridos

Los niveles altos de colesterol en la sangre provocan daños en las arterias, que elevan el riesgo de sufrir un ataque al corazón. Respecto a esto, los estudios han revelado que la ingesta oral de aceite de onagra reduciría los niveles de colesterol malo, ya que sus grasas saludables ayudarían a mejorar estos daños, porque reducen la inflamación y contribuyen al funcionamiento de las arterias.
De igual forma, las investigaciones sugieren que la ingesta de una dosis menor o igual a 4 g/día hace posible la disminución de los niveles de triglicéridos y el aumento del colesterol bueno (HDL). 

8. Promueve la salud inmunitaria

El cuerpo utiliza el ácido gamma-linolénico, que contiene el aceite de onagra, para estimular la producción de prostaglandinas E1, que son unas sustancias con la capacidad de regular el sistema inmunitario. Además, su concentración fomenta la acción de los linfocitos T, que son claves para incrementar las defensas del cuerpo, frente al ataque de virus y bacterias.

¿Cuáles son los efectos secundarios y riesgos?

De acuerdo con el National Center for Complementary and Integrative Health, el aceite de onagra se considera seguro para los adultos, aunque —por falta de información— no hay certeza si ocurre lo mismo con los niños.

En algunos casos, puede producir dolor abdominal, náuseas o diarrea. Además, como no hay suficiente evidencia sobre su seguridad en el embarazo, la lactancia o la toma de medicamentos anticoagulantes, lo mejor sería evitar su ingesta sin supervisión médica.

El aceite de onagra es una terapia complementaria

Las virtudes potenciales del aceite de onagra como terapia complementaria son numerosas. En este sentido, puede ayudarte con afecciones de la piel, debido a sus propiedades antiinflamatorias, así como en el equilibrio de las hormonas femeninas. De igual forma, podría ser beneficioso para disminuir los triglicéridos y el aumento del colesterol bueno en las personas con problemas de lípidos.

Pese a estas prometedoras bondades, es necesario tomar los suplementos y recurrir a su aplicación tópica bajo supervisión médica, debido a que los efectos pueden variar de acuerdo a la condición de cada persona.

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Síntomas de la ansiedad en el trabajo y cómo manejarla

La ansiedad en el trabajo es la sensación de inquietud o nerviosismo que presentamos cuando nos vemos expuestos a situaciones estresantes en el entorno laboral. Entre esas situaciones estresantes —y posibles causas de la ansiedad— se encuentran la carga de trabajo excesiva, acoso por parte de compañeros o supervisores, horarios prolongados, discriminación, condiciones de trabajo
The post Síntomas de la ansiedad en el trabajo y cómo manejarla appeared first on Mejor con Salud.  La ansiedad en el trabajo es la sensación de inquietud o nerviosismo que presentamos cuando nos vemos expuestos a situaciones estresantes en el entorno laboral. Entre esas situaciones estresantes —y posibles causas de la ansiedad— se encuentran la carga de trabajo excesiva, acoso por parte de compañeros o supervisores, horarios prolongados, discriminación, condiciones de trabajo deficientes, entre muchos otros.

Ten en cuenta que todos en algún momento hemos sentido estrés y ansiedad en nuestro trabajo y esto no necesariamente implica que tengas un problema. Por ejemplo, si tienes una presentación especial, es normal que te sientas con nerviosismo e inquietud hasta que suceda. Si esto se vuelve frecuente y persiste en el tiempo, te impide desempeñar tus funciones y sobrepasa las fronteras de lo laboral, afectando tu vida personal; entonces ya estarías ante un problema patológico.

Aunque los expertos no consideran a la ansiedad laboral como un problema clínico (no se encuentra en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5), sus síntomas sí pueden enmarcarse dentro de otras patologías, como lo es el trastorno de ansiedad generalizada. Si tienes algunos de los siguientes signos y síntomas, por más de seis meses, es muy probable que estés ante un trastorno de ansiedad cuyo origen tiene que ver con el trabajo.

1. Preocupación excesiva

El síntoma principal de la ansiedad laboral es la preocupación excesiva y recurrente sobre asuntos relacionados con el trabajo. Estos pueden ser desde considerar que tu rendimiento laboral es bajo y debes subirlo, hasta temor a perder tu trabajo o a cometer algún error. Por lo general, estos pensamientos son desproporcionados con la realidad.

Como señala el manual del DSM-5, esta preocupación se vuelve incontrolable e incluso puede afectar a tu funcionamiento psicosocial, tanto dentro como fuera del trabajo.
Por ejemplo, puede causar aislamiento laboral, disminución de tu confianza o incluso conflictos con tu familia o pareja.

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2. Fatiga y agotamiento

Si con frecuencia te sientes cansado (tanto física como mentalmente) y sin la energía para cumplir con tus funciones en la oficina, es probable que experimentes ansiedad laboral. De acuerdo con los expertos, la preocupación excesiva consume tiempo y energía, y esto hace que no tengas la necesaria para llevar a cabo tus actividades.

3. Problemas para dormir

La ansiedad laboral puede hacer que tengas problemas de sueño, debido a que tu mente está llena de pensamientos relacionados con el trabajo que impiden un buen descanso. Los problemas de sueño que suelen manifestarse en los trastornos de ansiedad son dificultad para conciliar el sueño, para volver a dormir y sueño insatisfactorio o de baja calidad.

4. Dificultad para concentrarse

Sabemos que hay días en los que cuesta más que otros iniciar con tus labores. Pero si esto te ocurre a diario, quedándote con la mente en blanco y sin saber cómo proceder con tus tareas, entonces podrías estar ante otra señal de ansiedad en el trabajo. De nuevo, las preocupaciones desmedidas evitan que te concentres y puedas hacer bien tu trabajo, causando errores, que no cumplas con los plazos establecidos y menor productividad.

5. Irritabilidad

En muchas ocasiones, la ansiedad hace que te sientas frustrado con el trabajo que realizas. Y esa frustración, en conjunto con el cansancio y el agotamiento constante, hace que reacciones de forma irritable en situaciones en las que normalmente no te enojarías. Por ejemplo, responderle de forma brusca a un compañero de trabajo o a un cliente por tan solo una consulta.

6. Problemas para tomar decisiones

Otro síntoma característico de los trastornos de ansiedad es la dificultad para tomar decisiones. Esto se traslada al plano laboral, con las dudas sobre ti mismo y tu trabajo, generando que te preocupe en exceso cometer un error.

Esto afecta tu capacidad de tomar decisiones, ya que percibes los escenarios que podrían derivarse de esa elección como catastróficos, generándote miedo. Ten en cuenta que la ansiedad puede influir hasta en las decisiones más pequeñas, como contestar un teléfono o responder un correo.

7. Negatividad

Si en tus horas de trabajo tienes pensamientos negativos recurrentes, como por ejemplo «no puedo hacer esta tarea». O incluso te atacan antes de llegar a la oficina, imaginándote que te va a ir mal en el oficina, entonces es muy posible que estés ante un episodio de ansiedad laboral.

En los trastornos de ansiedad es común la anticipación aprensiva. Es decir, preocuparse de forma desmedida por eventos que no han sucedido. Y por lo general, esos pensamientos resaltan los puntos negativos, cuando la realidad es que es muy probable que no suceda nada de ello.

8. Inquietud

Si bien es cierto que puedes experimentar inquietud o nerviosismo en el trabajo en algunos momentos —sobre todo si estás cerca de una entrega importante—, no deberías sentirlo todo el tiempo.  Si presentas inquietud, sensación de estar atrapado o con los nervios de punta, por un mínimo de seis meses, el DSM-5 lo considera un signo del trastorno de ansiedad generalizada.

De igual manera, es posible que te notes sobresaltado o en exceso tenso mientras intentas realizar tu trabajo. O incluso que experimentes esta sensación fuera del trabajo, cuando pienses en asuntos laborales.

9. Cambios en la alimentación

Tu alimentación también puede verse afectada por los sentimientos que te genera tu trabajo. Otra señal que puede ser indicativa de ansiedad es que haya cambios en los patrones de alimentación. La persona no come o come en exceso.

En el caso de la baja alimentación, la ansiedad hace que algunas personas experimenten molestias gastrointestinales que les impiden comer. Mientras que en los excesos, la comida viene a ser una manera de adormecer esos sentimientos negativos que genera el trabajo.
Ten en cuenta que una persona no solo puede usar la comida para gestionar estos sentimientos y emociones. También hay quienes lo hacen con el alcohol o las drogas, lo cual puede traerles consecuencias aún más negativas a su salud.

10. Síntomas físicos

Los síntomas de la ansiedad laboral no son solo psicológicos, también puedes observarlos en tu cuerpo. Las palpitaciones, tensión muscular, respiración acelerada, aumento del ritmo cardíaco, sudoración, temblores y molestias gastrointestinales (náuseas, dolor abdominal o diarrea) son signos frecuentes de los trastornos de ansiedad.

Ellos aparecen como respuesta del organismo ante situaciones de estrés y ansiedad excesiva. Por ejemplo, en estos casos el sistema simpático se activa y libera hormonas, como el cortisol y la adrenalina. La primera hace que se tensen los músculos, mientras que la segunda, juega un papel en las palpitaciones y temblores.

¿Qué hacer si el trabajo te da ansiedad?

Si consideras que posees varios de los signos que indicamos antes, debes saber que hay distintas estrategias para hacerle frente a la ansiedad laboral, y que no necesariamente implican renunciar. Implementar algunos de los siguientes tips en tu día a día podría ayudarte a gestionar y controlar tus emociones y disminuir la inquietud.

1. Identifica la fuente

El primer paso para combatir la ansiedad laboral es saber qué la genera con exactitud. Sus causas pueden ir desde el exceso de trabajo, hasta un ambiente tóxico en la oficina.

Una manera de identificar esa fuente es llevando un diario, en el que plasmes las distintas actividades y vivencias en el trabajo, así como los sentimientos que experimentaste. Así desarrollarás el autoconocimiento y podrás tomar las vías más acertadas para mejorar tu ansiedad.

2. Organízate y gestiona tu tiempo

En muchos casos, el estrés y la ansiedad surgen por exceso de deberes. Para sacar adelante el trabajo y reducir tu ansiedad es necesario que tomes el control de tu tiempo. Planifica tu horario, organizando las actividades por orden de prioridad y destinándoles un tiempo estimado, que sea realista y razonable. El método pomodoro tal vez podría servirte para ello.

De igual manera, es importante que la organización también la lleves a tu espacio de trabajo, al mantener ordenado tu escritorio y PC. Como indica la Asociación Estadounidense de Ansiedad y Depresión (ADAA), esto puede evitarte una crisis ansiosa en el futuro.

3. Pon límites

Si eres de los que suele llevarse el trabajo a casa, lo ideal es que dejes de hacerlo. Esto, a la larga, te hará más difícil desconectarte del mismo y aumentará tu ansiedad y agotamiento. De igual manera, también es conveniente que evites revisar los chats y correos laborales fuera de las horas de trabajo, así como en vacaciones.

4. Toma un descanso

Un truco que puede ayudarte a reducir la ansiedad en el trabajo es darte un break. Por ejemplo, si estás haciendo un informe y te sientes tenso y frustrado con él, levántate del escritorio y sal a caminar. No es necesario que vayas muy lejos, con andar un par de calles bastará para despejarte y reducir tus niveles de estrés y ansiedad.

De igual manera, si tienes vacaciones pendientes y te sientes muy ansioso y cansado, es un buen momento para tomarlas. Esto te permitirá desconectar, reevaluar de forma profunda tu trabajo y recargar energías.

5. Sé razonable

Muchas personas toman mayor cantidad de trabajo del que tienen tiempo para hacer, por miedo a quedar mal con compañeros y jefes. Lo que a la larga les aumenta la ansiedad e impide que puedan cumplir con los plazos. Por ello, es necesario que seas realista y honesto en este punto y no te comprometas a hacer más de lo que realmente puedes.

6. Gestiona el estrés

El estrés laboral y la ansiedad van de la mano: cuando el primero aumenta, la segunda también suele hacerlo. De manera que si reduces tus niveles de estrés, esto contribuirá a que también lo haga tu ansiedad laboral. Hay muchas formas de hacer esto. Por ejemplo, hacer ejercicio, meditar o practicar técnicas de respiración, como la respiración cuadrada.

De igual manera, la OMS señala que las prácticas de atención plena, como el mindfulness, podrían ser de gran ayuda en casos de trastornos de ansiedad. Esto se debe a que contribuyen a regular y gestionar mejor las emociones, aparte de reducir el estrés.

7. Habla con tu jefe

Si bien es cierto que es algo que puede parecer intimidante para muchos, es de gran importancia que tu jefe se encuentre al tanto de tu situación. Sobre todo si consideras que la causa de tu ansiedad es el exceso de trabajo, la incertidumbre, el acoso o la discriminación laboral, ya que son puntos que no puedes resolver tú solo.

Ten con él una plática privada y honesta, en donde le expongas con claridad el punto que te genera malestar, y propón ideas para solucionarlo. También es importante que mantengas la calma y el respeto al expresar tus ideas. Es muy probable que entre los dos puedan encontrar soluciones conjuntas, que puedan ayudarte a reducir y controlar la ansiedad.

8. Busca ayuda profesional

Si consideras que tu ansiedad laboral ha persistido por mucho tiempo, te impide llevar a cabo tus actividades y está afectando otros aspectos de tu vida, es momento de que acudas con un especialista.

La terapia cognitiva conductual es una de las intervenciones más avaladas para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. En ella, y con la ayuda del especialista, podrás identificar el origen de tu problema y aprender nuevas formas de hacerle frente. Para así recuperar tu bienestar y salud mental.

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¿Cuándo es el momento de renunciar?

Antes de tomar la decisión de renunciar al trabajo, es necesario que analices tus opciones y lo que ya has hecho. Si lo que causa tu ansiedad laboral es el exceso de trabajo, has organizado tu horario lo más posible y hablado con tu jefe, sin que observes una mejora o cambio en este punto, entonces es momento de plantearte dejar tu empleo.

Otro caso en donde esta podría ser la mejor alternativa es si sufres de acoso laboral por parte de otro compañero o jefe, el cual está afectando tu salud mental. Lo has comunicado a tus superiores y no ves que se tomen medidas para resolverlo.

Para ayudarte a encontrar la mejor solución, te recomendamos hablar de tu ansiedad laboral y opciones con un amigo o familiar de confianza. Su punto de vista puede darte una perspectiva que no habías notado. Por último, recuerda que lo más importante es que evalúes de forma honesta y con cabeza fría tu sentir. Si consideras que esa renuncia representa el camino para dejar atrás la ansiedad laboral y recuperar tu bienestar, síguelo sin remordimientos.

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Hanasaki, el sistema japonés de 9 pilares para vivir más y mejor

Japón es reconocido por tener una de las poblaciones más longevas del mundo. Pero más allá de los números, lo que realmente llama la atención es cómo muchas personas llegan a edades avanzadas con buena salud, lucidez y una actitud serena frente a la vida. Esto no ocurre por casualidad: es el resultado de una
The post Hanasaki, el sistema japonés de 9 pilares para vivir más y mejor appeared first on Mejor con Salud.  Japón es reconocido por tener una de las poblaciones más longevas del mundo. Pero más allá de los números, lo que realmente llama la atención es cómo muchas personas llegan a edades avanzadas con buena salud, lucidez y una actitud serena frente a la vida. Esto no ocurre por casualidad: es el resultado de una cultura que ha sabido integrar hábitos conscientes en lo cotidiano.

Dentro de esa sabiduría de vida surge el sistema Hanasaki, un enfoque que reúne nueve pilares esenciales para vivir con más equilibrio, sentido y bienestar. Sus enseñanzas son universales y pueden adaptarse a cualquier persona que busque sentirse más en paz consigo misma. Aquí no se trata de fórmulas mágicas ni de frases motivadoras vacías, sino de hábitos simples que, con constancia, pueden transformar tu día a día. Si te resuena esta idea, te invitamos a descubrir de qué se trata.

¿Qué es el sistema Hanasaki?

El sistema Hanasaki es un método creado por el autor Marcos Cartagena, inspirado en los hábitos y principios que sostienen la longevidad y el bienestar en Japón. Su propuesta surge tras un profundo análisis de la cultura del país del sol naciente, especialmente en Okinawa, una región reconocida como una de las cinco zonas azules del mundo: lugares donde las personas viven más y con mejor calidad de vida.

En Okinawa, el envejecimiento no se asocia al deterioro. Muchas personas superan los cien años manteniéndose activas, con buena salud física y mental. Enfermedades crónicas —como la diabetes o el cáncer— tienen una incidencia baja, el suicidio es casi inexistente y el concepto de «jubilación» no forma parte del lenguaje cotidiano. Quienes llegan a edades avanzadas lo hacen con autonomía y propósito, disfrutando de una vida que sigue teniendo sentido hasta el final.

A partir de estas observaciones, Cartagena identificó nueve pilares fundamentales que explican ese estilo de vida pleno. Estos están relacionados con aspectos como la conexión con la naturaleza, la paz interior, el cuidado de la salud, una actitud positiva ante la vida, la simplicidad, la mejora continua (kaizen), el propósito vital (ikigai), las relaciones humanas y los principios éticos.

El término Hanasaki proviene de la combinación de dos caracteres japoneses: 花 (hana), que significa «flor», y 咲 (saki), que se traduce como «que florece». En conjunto, simboliza el florecimiento personal, es decir, el desarrollo de una vida consciente, equilibrada y llena de significado. Este método no solo propone vivir más, sino mejor, cultivando cada día lo que nos hace sentir vivos.

¿Cuáles son los 9 pilares del sistema Hanasaki?

Las claves de este sistema tienen el propósito de transitar un camino para vivir una vida plena, mediante la conjugación de prácticas japonesas que estimulan la longevidad y la felicidad. A continuación, precisamos sus características:

1. Kaizen

La palabra kaizen proviene de dos términos japoneses: kai, que significa «cambio», y zen, que se traduce como «bueno». Juntas, estas raíces dan forma a un concepto que se enfoca en generar cambios positivos y sostenibles en el tiempo.

Este pilar del sistema Hanasaki está ligado a la mejora continua. Se trata de comprometerse con el crecimiento personal, con la intención de hacer las cosas un poco mejor cada vez, ya sea en el ámbito profesional, en nuestras relaciones o en la forma en que enfrentamos los desafíos diarios.
La meta no es alcanzar la perfección de inmediato, sino mantener una actitud constante de evolución.

Quienes practican el kaizen no se detienen a pensar en un límite para mejorar; por el contrario, entienden que siempre hay margen para crecer y aprender. La clave está en dar pequeños pasos de manera constante, en lugar de buscar grandes cambios de golpe.

Aunque este principio es muy conocido en el mundo empresarial —en especial en compañías japonesas reconocidas por su eficiencia y precisión— su verdadero valor va más allá de lo laboral. Aplicado a la vida cotidiana, este pilar nos invita a revisar nuestras acciones, pensamientos y decisiones con una mentalidad abierta al cambio, orientada a construir una mejor versión de nosotros mismos, día tras día.

Aplica el kaizen en tu vida

Hay muchas formas de aplicar el kaizen para permanecer en continua mejora. A continuación, enumeraremos las que son las más importantes.

1. Aprende de tus errores

Equivocarse es parte natural del proceso de crecimiento, pero los errores, por sí solos, no enseñan nada. Para que realmente se transformen en oportunidades de aprendizaje, es necesario analizarlos con atención. La clave está en observar qué hicimos, qué salió diferente a lo esperado y por qué no logramos el resultado deseado.

Este ejercicio de reflexión es una de las herramientas más poderosas que tenemos como seres humanos. Después de cada intento fallido, vale la pena detenerse, identificar los fallos y ajustar la estrategia. A través de este ciclo —acción, resultado, análisis y cambio— se genera una mejora constante.

Incluso cuando se alcanza un objetivo, conviene preguntarse si existía una manera más eficiente o consciente de haber llegado a ese mismo punto. Esa actitud de evaluación continua es fundamental para el crecimiento personal y está directamente alineada con el espíritu del kaizen.

Un error que no se revisa y del que no se aprende queda como un fracaso. En cambio, cuando se extraen lecciones valiosas y se introducen cambios para evitar repetirlo, ese error se convierte en un paso necesario hacia el progreso.

2. Suaviza tus carencias

Todos, sin excepción, cargamos con ciertos aspectos de nuestra personalidad que dificultan nuestro camino. A veces se manifiestan como reacciones impulsivas, inseguridades o patrones que se repiten y sabotean nuestros esfuerzos. Son como un lastre invisible que nos limita, afecta nuestras relaciones y entorpece la conquista de nuestros objetivos. Identificarlos es incómodo, pero también necesario si queremos avanzar hacia una vida más plena.

Estas carencias no aparecen de la nada. Muchas veces son el resultado de experiencias tempranas, modelos familiares, contextos sociales o incluso predisposiciones genéticas. No es justo culparse por aquello que no elegimos ni pudimos evitar, pero sí es nuestra responsabilidad tomar conciencia y actuar si deseamos cambiar.

Quizá no sea posible borrar del todo ciertas tendencias que llevamos dentro, pero sí podemos reducir su impacto al punto de que apenas interfieran en nuestra vida diaria. El primer paso es observarnos con honestidad: ¿qué rasgos nos generan conflicto?, ¿en qué momentos suelen aparecer?, ¿qué actitudes nos han alejado de lo que queremos lograr?

Una buena práctica es responder preguntas como las siguientes:

¿Qué aspectos de mi forma de ser me cuesta aceptar?
¿Qué conflictos tienden a repetirse en mis relaciones y por qué?
¿Qué me impide avanzar hacia lo que deseo?
¿Qué episodios emocionales intensos se repiten y qué los detona?

También puede ser útil pedir retroalimentación a personas cercanas. Eso sí, es importante aclarar que buscamos una opinión sincera, incluso si puede incomodarnos. La verdad, cuando se da con respeto, puede abrir puertas hacia el crecimiento.

Una vez que tenemos más claridad sobre nuestras áreas de mejora, el trabajo comienza. No será rápido ni fácil. La personalidad se moldea a lo largo de los años, y modificar lo que ya está arraigado requiere constancia, paciencia y mucha compasión hacia uno mismo. Es como tallar una escultura en piedra: exige intención y esfuerzo continuo.

Por eso, durante este proceso es fundamental dejar a un lado la culpa. Nadie llega a la adultez completamente formado por elección propia. Somos el resultado de múltiples influencias que escapaban de nuestro control. Sin embargo, ahora que somos conscientes, sí está en nuestras manos decidir qué hacer con ello. No somos culpables de cómo llegamos hasta aquí, pero sí seríamos responsables de no hacer nada por cambiar.

3. Potencia tus fortalezas

Una parte esencial del desarrollo personal es identificar lo que ya hacemos bien y enfocarnos en potenciarlo. En lugar de esforzarnos por ser buenos en todo o compararnos con los demás, el verdadero crecimiento ocurre cuando aceptamos quiénes somos y utilizamos nuestras habilidades como punto de partida.

Reconocer nuestras fortalezas implica observar aquello que se nos da con naturalidad, que disfrutamos hacer y en lo que solemos obtener buenos resultados. Al invertir energía en fortalecer esas capacidades, no solo mejoramos nuestro rendimiento, sino que cultivamos un estilo propio, auténtico y difícil de replicar.
Aprovechar lo que ya tenemos a favor puede marcar una gran diferencia en el camino hacia una vida más plena y alineada con nuestro propósito.

4. Adquiere nuevas habilidades

Aprender cosas nuevas no solo enriquece nuestra vida personal, sino que también nos vuelve más versátiles y preparados para adaptarnos a distintos escenarios. No se trata de intentar abarcarlo todo ni de convertirnos en expertos en cada tema. La clave está en construir un repertorio variado de habilidades que realmente nos resulten útiles o nos generen interés.

Recuerda: la meta no es la perfección, sino aprender lo suficiente como para poder aplicar ese conocimiento en el momento adecuado. Por ejemplo, saber cómo arreglar una falla sencilla en casa puede ahorrarte tiempo, dinero y molestias. Lo mismo ocurre con habilidades prácticas, como cocinar, manejar herramientas digitales o incluso saber cómo organizar mejor tu día.

Cada nueva destreza que sumas te acerca a una vida más autónoma, flexible y satisfactoria. Es una forma de crecer de manera constante, como propone el principio del kaizen: paso a paso, sin presión, pero con intención.

5. Persigue el conocimiento

La curiosidad es una cualidad innata en el ser humano. Desde la infancia sentimos el impulso de explorar, entender y aprender. Esta necesidad de saber ha sido clave en el desarrollo de nuestra historia y sigue siendo un motor fundamental para el crecimiento personal.

El conocimiento alimenta la mente y nos permite expandir nuestra visión del mundo. Adoptar una actitud de aprendizaje continuo no significa memorizar datos sin sentido, sino mantener una mente abierta, hacer preguntas y buscar comprensión en aquello que nos rodea.

En Japón, esta búsqueda de saber se vive con disciplina y profundidad. De hecho, existe un fuerte interés por comprender a fondo cualquier tema que se emprenda, lo que refleja una cultura que valora el conocimiento como herramienta para mejorar. Incorporar este enfoque en la vida diaria es una forma sencilla de crecer. Basta con leer, observar con atención o interesarse por nuevas ideas. Aprender algo cada día no solo enriquece nuestra mente, sino que fortalece nuestra capacidad para adaptarnos y evolucionar.

6. Vive nuevas experiencias

Cada experiencia que atravesamos moldea nuestra forma de pensar, sentir y actuar. No seríamos quienes somos hoy si hubiéramos habitado en un entorno diferente o tomado decisiones distintas. Las vivencias no solo influyen en nuestra personalidad, también impulsan nuestro desarrollo personal y amplían nuestra visión del mundo.

La madurez no siempre llega con los años, sino con la variedad y profundidad de las experiencias que acumulamos. En este contexto, personas de la misma edad pueden tener niveles muy distintos de entendimiento, empatía y resiliencia, según lo que hayan vivido.

Explorar nuevas situaciones, salir de la rutina y enfrentarse a lo desconocido son formas efectivas de crecer. Viajar, por ejemplo, es una de las maneras más enriquecedoras de adquirir experiencias en poco tiempo. Siempre que se haga con una actitud abierta, permite conocer otras formas de vida, cuestionar creencias y adoptar aprendizajes que transforman.

2. Minimalismo

El minimalismo es una filosofía de vida que propone enfocarse en lo esencial y soltar aquello que no aporta valor real. No se trata de vivir sin objetos ni renunciar a las comodidades, sino de aprender a elegir conscientemente lo que necesitamos y valorar lo que realmente usamos y apreciamos.

Las posesiones materiales pueden hacernos la vida más cómoda, pero si basamos nuestra felicidad en acumularlas, es probable que sintamos una insatisfacción constante. El bienestar no está en lo que obtenemos, sino en la relación que tenemos con lo que ya forma parte de nuestra vida.

Adoptar una mirada minimalista también implica aceptar que nada es permanente. Las cosas van y vienen, y aferrarnos a ellas solo genera ansiedad. Comprender esto nos permite vivir con mayor ligereza, apreciar más lo que tenemos y dejar de poner el foco en lo externo para empezar a cuidar lo interno. Al reducir el ruido de lo innecesario —en nuestras pertenencias, compromisos y pensamientos— ganamos claridad y espacio para aquello que de verdad importa.

Aplica el minimalismo en tu vida

No hace falta adoptar el minimalismo como un estilo de vida estricto para beneficiarte de él. Pequeños cambios en tu relación con lo material pueden ayudarte a vivir con más ligereza, claridad y bienestar. Se trata de tomar decisiones más conscientes sobre lo que posees, lo que consumes y cómo interactúas con tu entorno. Aquí tienes algunas acciones prácticas para comenzar:

1. Haz limpieza en casa

Revisa tus espacios con una nueva mirada. Es posible que encuentres objetos que antes creías importantes, pero que ahora reconoces como innecesarios. Para hacerlo de forma efectiva, ve habitación por habitación y no pases a la siguiente hasta terminar con la anterior. Al decidir qué conservar y qué descartar, hazte preguntas como:

¿Lo he usado en los últimos dos años?
¿Este objeto mejora mi vida de alguna manera?
¿Me produce una sensación positiva cuando lo veo o lo uso?

Si respondes «no» a una o más de estas interrogantes, es una señal clara de que ese objeto ya no tiene lugar en tu vida.

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2. Ve ligero de equipaje

Aprender a moverte con menos también aplica cuando sales de casa. Empacar solo lo necesario te libera de cargas innecesarias, reduce el estrés y te enseña que puedes estar bien sin depender de tantas cosas. Esta práctica te ayuda a priorizar lo útil y a valorar más lo esencial.

3. Compra menos y alquila más

No todo lo que deseas necesitas tenerlo en propiedad. A menudo asociamos el disfrute con la posesión, pero alquilar puede ser una alternativa más práctica, económica y sostenible. Ya sea un coche, una herramienta o incluso una prenda para una ocasión especial, alquilar evita gastos innecesarios y responsabilidades asociadas al mantenimiento. Además, reduce el espacio que ocupan los objetos que apenas usas.
En muchos casos, alquilar significa menos preocupaciones, menos acumulación y mayor libertad.

4. Cuida lo que tienes

El valor de un objeto también está en el uso responsable que hacemos de él. Si lo mantenemos en buen estado, no solo prolongamos su vida útil, sino que evitamos gastos y residuos innecesarios. Cuidar lo que ya tenemos es una forma simple pero poderosa de practicar el minimalismo y ahorrar tiempo, dinero y energía.

5. Simplifica

Menos no significa vacío; significa claridad. Reduce lo complejo, elimina lo que te abruma y quédate con lo que realmente importa. Esto puede aplicarse a tus objetos, tu rutina diaria, tus compromisos e incluso tus pensamientos. Al simplificar, haces espacio para lo que aporta valor y paz a tu vida.

3. Paz interior

La paz interior es un estado de equilibrio en el que la mente se mantiene serena y el cuerpo libre de tensión. Implica poder observar lo que sucede a nuestro alrededor sin dejarnos arrastrar por emociones desbordadas o reacciones impulsivas. Este nivel de calma interior permite tomar decisiones con mayor claridad, afrontar desafíos con más templanza y proteger nuestra salud emocional. Sin duda, es uno de los pilares fundamentales para vivir con bienestar y longevidad.

Sin embargo, alcanzar y mantener esa paz no siempre es fácil. Existen factores que la amenazan constantemente y tres de los más frecuentes son el estrés, la mala gestión emocional y la preocupación excesiva.

El estrés es una reacción natural del cuerpo ante lo que percibimos como un reto o amenaza. En niveles moderados, puede ayudarnos a reaccionar mejor ante ciertas situaciones. Pero cuando se vuelve crónico o desproporcionado, empieza a dañar nuestro organismo. Lo más preocupante es que hoy en día ese estrés no se activa solo en situaciones de peligro real, sino también frente a estímulos cotidianos: exceso de trabajo, tensiones familiares o presiones sociales. El cuerpo, al mantenerse en un estado de alerta constante, se desgasta como si funcionara a máxima velocidad sin descanso.

Las emociones mal gestionadas también alteran nuestra paz mental. Toda emoción tiene una función: el miedo nos protege, la tristeza nos lleva a sanar, el placer nos invita a repetir lo que nos hace bien. Pero si no sabemos interpretarlas o regularlas, su intensidad puede volverse dañina. Una emoción desbordada y sostenida en el tiempo puede impactar tanto como el estrés, afectando tanto el cuerpo como la mente.

La preocupación constante es otra gran fuente de malestar. Muchas veces dedicamos tiempo y energía a pensar en escenarios que nunca ocurren. Preocuparnos por adelantado nos deja atrapados en la incertidumbre, sin margen para actuar con claridad. Aprender a distinguir entre lo que podemos resolver y lo que escapa de nuestro control es clave para no agotar nuestros recursos mentales en vano. Como suele decirse: si puedes hacer algo, ocúpate. Si no puedes, suelta.

Cultivar la paz interior no es aislarse del mundo, sino aprender a vivir en él con más conciencia y equilibrio. Se trata de identificar lo que nos roba serenidad, regular nuestras respuestas internas y recuperar el control sobre nuestro bienestar emocional.

El camino hacia la paz interior

Ahora que identificamos los principales factores que amenazan nuestra paz interior, es momento de dar un paso más: entender qué prácticas pueden ayudarnos a cultivarla y mantenerla en el día a día.

1. Meditación

La meditación es una práctica milenaria que ha acompañado al ser humano a lo largo de su historia y cuyos beneficios hoy cuentan con respaldo científico. A través de su práctica constante, se fortalece la capacidad de observar la mente, calmarla y entrenarla para dejar de divagar entre recuerdos del pasado y anticipaciones del futuro.

Uno de sus grandes aportes es que ayuda a centrar la atención en el momento presente. La mente suele comportarse como un mono inquieto que salta de pensamiento en pensamiento. La meditación no pretende eliminar estos saltos, sino enseñarnos a observarlos sin juzgarlos y, poco a poco, a reducir su intensidad para vivir con mayor enfoque y claridad mental.

2. Silencio

Complementaria a la meditación, la práctica del silencio nos brinda un espacio valioso para reconectar con lo esencial. Al callar el ruido exterior, se abre la posibilidad de escuchar nuestro mundo interno. En muchos retiros de tradición budista, el silencio absoluto se mantiene durante días y, aunque al principio puede resultar incómodo, con el tiempo se convierte en una herramienta poderosa para calmar la mente y alcanzar un estado de serenidad profunda.
Darse unos minutos diarios de silencio, sin distracciones, permite descansar de la sobreestimulación habitual y cultivar una mayor tranquilidad emocional.

3. Momento presente

Vivir en el presente es uno de los mayores desafíos en una vida acelerada. Es común que la mente se pierda entre lo que fue y lo que podría ser, lo que dificulta disfrutar y concentrarse en el ahora.

Una forma sencilla de recuperarlo es mediante un ejercicio de atención plena. Cada vez que te descubras distraído, di en voz baja o mentalmente: «Estoy aquí y ahora». Luego, describe lo que está ocurriendo: lo que ves, lo que escuchas, lo que sientes. Por ejemplo, si estás corriendo en un parque, puedes enumerar: el viento en el rostro, el color de los árboles, los pasos sobre el suelo, el ritmo de tu respiración.

Este ejercicio permite reconectar con lo real y poner freno a la dispersión mental. En lugar de vivir como si vieras una película mientras revisas el celular, comienzas a estar verdaderamente presente en tu propia historia.

4. Relativizar

No todo lo que nos ocurre es tan grave como creemos en un primer momento. Muchas veces, el sufrimiento se intensifica por la interpretación que hacemos de los hechos. La capacidad de relativizar consiste en mirar con más perspectiva lo que sucede y rebajar el impacto emocional negativo que ciertas situaciones provocan.

Ante un contratiempo, puedes elegir entre enfocarte en lo que perdiste o valorar lo que aún tienes. Este cambio de mirada no elimina el problema, pero sí reduce el sufrimiento. No se trata de negar lo que duele, sino de entrenar la mente para ver que muchas veces las cosas podrían haber sido peores, y aun así seguimos de pie.
Relativizar nos da libertad: la de no quedar atrapados por nuestras propias emociones.

5. Piensa sencillo

Marcos Cartagena expresa que, durante una visita al pueblo de Ogimi, en Okinawa, una de las zonas más longevas del mundo, surgió una enseñanza inesperada. Muchos de sus habitantes, pese a su avanzada edad y buena salud, no sabían explicar cómo lograban vivir tanto y tan bien. La respuesta era simple: no se complicaban. Cultivaban su huerta, realizaban sus tareas cotidianas y disfrutaban de los momentos con sus seres queridos. Allí se usa la palabra tegewa, que podría traducirse como «no lo hagas más difícil de lo que es». Esta filosofía invita a vivir con sencillez, a no enredarnos en pensamientos innecesarios y a resolver lo que se presenta con calma y sentido común.
Pensar más sencillo no significa ignorar los problemas, sino abordarlos desde una mente más clara, menos agobiada y más centrada en lo esencial.

4. Naturaleza

Acercarnos a la naturaleza es mucho más que una pausa en la rutina: es una manera de volver a lo esencial. En medio de ciudades agitadas y entornos dominados por pantallas, recuperar el vínculo con lo natural nos ayuda a recordar quiénes somos y desde dónde venimos.

Caminar entre árboles, sentir la tierra bajo los pies, respirar aire puro o solo observar el paisaje son acciones sencillas que pueden tener un impacto profundo. Estos momentos nos invitan a bajar el ritmo, calmar la mente y recuperar el equilibrio que a menudo perdemos en la vida diaria.

No hace falta hacer grandes planes. Un paseo por un parque, cuidar una planta en casa o mirar el cielo unos minutos pueden bastar para despejar la mente y renovar el ánimo.

5. Salud

La salud es el pilar que sostiene nuestro bienestar general. Cuando el cuerpo funciona con armonía, tenemos mayor energía, claridad mental y capacidad para afrontar los retos diarios. Cuidarnos no es solo una cuestión física: es una decisión consciente de estar presentes y disponibles para todo lo que nos importa.

Ser fuertes no implica alcanzar un ideal físico, sino desarrollar una base sólida que nos permita recuperarnos con facilidad y mantenernos activos a lo largo del tiempo. Esto se logra incorporando hábitos sostenibles, como una buena alimentación, ejercicio regular, descanso reparador y gestión emocional.

Ignorar las señales de fatiga o malestar puede llevarnos al desgaste. En cambio, aprender a escucharnos y atender nuestras necesidades nos permite prevenir, adaptarnos y sostenernos con mayor estabilidad.
El verdadero cuidado se construye desde lo diario: en lo que comemos, en cómo nos movemos, en cuánto nos permitimos pausar. Estar sanos no es un objetivo que se busca solo cuando algo falla, sino una forma de vivir con conciencia y respeto hacia uno mismo.

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6. Relaciones

Los lazos cercanos con familia y amigos influyen directamente en nuestra estabilidad emocional. Son el sostén en los momentos difíciles y quienes comparten con nosotros los instantes más valiosos. Cuidar esos vínculos es clave para una vida con sentido. No se trata de estar rodeados de muchas personas, sino de compartir el tiempo con quienes nos nutren de manera emocional. Y para que esas relaciones crezcan de forma sana, es importante cultivar ciertas actitudes:

Sé agradecido. Valora lo que los demás hacen por ti, por mínimo que parezca. La gratitud genera cercanía y fortalece cualquier interacción.
Sonríe con autenticidad. Una sonrisa sincera tiene el poder de relajar, conectar y generar confianza de inmediato.
Preocúpate por los que quieres. Escucha, acompaña y haz sentir a los tuyos que pueden contar contigo. Estar presente marca la diferencia.
Sé tolerante. No todos piensan como tú, y está bien. La tolerancia es una forma de sabiduría que evita conflictos innecesarios.
Escucha de manera activa. No interrumpas, no acapares la palabra. Cuando escuchas de verdad, el otro se siente valorado.
Evita las apariencias. No necesitas demostrar constantemente tus logros. Quien te aprecia lo hace por lo que eres, no por lo que tienes.
Sé educado. La cortesía abre puertas. Ser amable y respetuoso nunca está de más y crea un ambiente más amable.
Sé generoso. Ya sea tiempo, atención o recursos, dar con generosidad crea una conexión más profunda y sincera.
No intentes agradar a todos. No encajarás con todo el mundo y eso es natural. Enfócate en quienes realmente suman a tu camino.
Sé asertivo. Decir «no» también es una forma de cuidarte. La asertividad te permite proteger tu bienestar sin herir a los demás.
Elige bien con quién te rodeas. Tu tiempo y energía son limitados. Invierte en quienes te hacen sentir bien y con quienes puedes ser tú misma.

Cuando nuestros vínculos son sanos, la vida se siente más liviana. Rodearte de personas que te valoran y con quienes puedes crecer es una forma de bienestar que no se compra ni se improvisa: se construye cada día.
De nuestras interacciones con amigos, familiares y desconocidos, surgen gran parte de la alegrías que experimentamos a lo largo de los años. Según Marcos Cartagena, las relaciones se pueden clasificar en dos grandes grupos: las relaciones personales y las relaciones en comunidad.

7. Principios

En la cultura japonesa, valores como el respeto, la humildad, la honestidad y la gratitud no son solo virtudes individuales, sino cimientos sobre los que se construye la convivencia. Aunque estos principios existen en muchas partes del mundo, en Japón se practican de forma más transversal, como parte del tejido social y no únicamente como una opción personal.

Adoptar principios sólidos no implica rigidez, sino tener una brújula interna que guíe nuestras decisiones, incluso cuando nadie está mirando. Actuar con integridad, no por obligación ni por miedo a las consecuencias, sino porque creemos en lo correcto, es lo que da profundidad y coherencia a nuestra forma de vivir.

Los principios universales son atemporales. No dependen de modas ni de contextos específicos. Cuando los integramos en nuestra vida diaria, nos ayudan a tomar mejores decisiones, fortalecer nuestras relaciones y sentirnos más en paz con nosotros mismos. Este pilar nos invita a vivir de forma más consciente y alineada con valores que trascienden el beneficio propio.

8. Ikigai

El ikigai es aquello que te impulsa a levantarte cada mañana con motivación. En Okinawa, muchas personas aseguran que tener claro este propósito influye en su bienestar y longevidad.

Descubrirlo requiere introspección. Un buen punto de partida es hacerse tres preguntas clave: ¿qué disfrutas hacer?, ¿en qué destacas?, ¿qué puedes ofrecer a los demás? Cuando encuentras el cruce entre estas respuestas, comienzas a trazar tu camino. Nombrarlo y ponerlo en práctica es lo que permite que empiece a tomar forma en lo cotidiano.

Cuando logras alinear eso que te mueve con tu trabajo o tus actividades principales, todo fluye con mayor naturalidad. No se trata solo de encontrar una pasión, sino de vivir desde ella.

Eso sí, hay obstáculos frecuentes: distracciones, exceso de compromisos, ocio sin control o una mala organización del tiempo pueden hacer que pierdas el enfoque. Incluso algo tan simple como dormir más de lo necesario puede volverse una forma de evasión.

No hay que esperar a tener todo resuelto para empezar. El mejor momento para buscar tu ikigai es ahora. Para Marcos Cartagena, fue una experiencia difícil la que lo llevó a descubrirlo y a partir de ahí desarrolló el sistema Hanasaki, como una guía para quienes también quieren vivir con intención y plenitud.

9. Actitud

Más allá de lo que nos sucede, lo que en realidad marca la diferencia es cómo decidimos enfrentarlo. La actitud es esa elección consciente que adoptamos frente a cada experiencia, ya sea favorable o desafiante.

De acuerdo con Marcos Cartagena, este pilar no se trata de forzar una sonrisa ni de negar lo que duele, sino de posicionarnos de manera constructiva frente a las circunstancias. Tener una buena actitud no significa ser optimista todo el tiempo, sino desarrollar la capacidad de responder con entereza, flexibilidad y apertura.

Cada situación trae consigo una oportunidad para decidir cómo reaccionar. En esa elección está la clave de nuestra satisfacción, resiliencia y bienestar emocional. La actitud es lo único que siempre está en nuestras manos, incluso cuando todo lo demás escapa a nuestro control.

Cultivar una postura mental que favorezca el aprendizaje, la adaptación y la calma no solo mejora nuestras decisiones, sino que también transforma la forma en que vivimos. En definitiva, no se trata solo de lo que ocurre, sino de lo que hacemos con eso.

Un sistema para ser feliz y vivir mejor

El sistema Hanasaki no es una fórmula mágica ni un conjunto de reglas rígidas. Es una invitación a vivir con más intención, equilibrio y propósito. Cada uno de sus pilares ofrece herramientas concretas para fortalecer lo que somos y cómo nos relacionamos con el mundo.

Al integrar estos principios en lo cotidiano, no solo cultivamos hábitos más sanos o vínculos más genuinos, sino que nos acercamos a una vida más alineada con lo que realmente importa. Una vida en la que cuerpo, mente y espíritu caminan en la misma dirección.

No se trata de cambiarlo todo de golpe, sino de comenzar por lo posible: hacer espacio para lo esencial, cuidar de uno mismo, valorar a quienes nos rodean y buscar aquello que nos enciende por dentro. Porque cuando vivimos desde ese lugar, no solo vivimos más… vivimos mejor.

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Los beneficios de la ashwagandha en la menopausia

No es casualidad que la ashwagandha destaque como una aliada para la salud de la mujer. Con beneficios que van desde la reducción del estrés, la ansiedad y los sofocos hasta mejoras en la salud ósea y la calidad del sueño, esta planta se ha convertido en un remedio prometedor para mitigar el impacto físico
The post Los beneficios de la ashwagandha en la menopausia appeared first on Mejor con Salud.  No es casualidad que la ashwagandha destaque como una aliada para la salud de la mujer. Con beneficios que van desde la reducción del estrés, la ansiedad y los sofocos hasta mejoras en la salud ósea y la calidad del sueño, esta planta se ha convertido en un remedio prometedor para mitigar el impacto físico y emocional de la menopausia.

Su nombre científico es Withania somnifera y proviene de la medicina ayurvédica, utilizada desde hace siglos en la India y otras regiones de Asia por sus efectos reguladores y revitalizantes. Si bien la evidencia aún es limitada, algunos estudios sugieren que sus compuestos activos, en especial los withanólidos, le confieren propiedades adaptógenas, antiinflamatorias y neuroprotectoras que mejoran la salud en general.

Ahora bien, ¿qué tan efectiva es y cómo puedes incorporarla en tu rutina? Si tienes dudas de si te conviene o no utilizarla, te invitamos a repasar en detalle sus principales aportes en la menopausia, así como sus formas de consumo, contraindicaciones y consejos para su consumo seguro.

1. Reduce el estrés y la ansiedad

Los cambios hormonales que ocurren con la menopausia, sobre todo la disminución de los niveles de estrógenos, interfiere en la adecuada producción de neurotransmisores, como la serotonina (asociada al bienestar) y el GABA (que disminuye la actividad del sistema nervioso). Producto de esto, es frecuente experimentar más estrés, ansiedad e irritabilidad.

La ashwagandha contribuye a la disminución de estos síntomas, ya que tiene sustancias naturales con efecto adaptógeno, como los withanólidos, que mejoran la respuesta del cuerpo frente al estrés y reducen los niveles de cortisol. Estos, entre otras cosas, favorecen la función de los receptores GABA, lo que es clave para calmar la sensación de ansiedad, mejorar el estado de ánimo y promover la relajación.

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2. Mejora la calidad de sueño

Los beneficios de la ashwagandha para reducir los niveles de cortisol y potenciar la actividad del GABA generan un impacto indirecto sobre la calidad de sueño. Esto es importante para las mujeres menopáusicas, dado que algunas experimentan insomnio o dificultades en su descanso, debido a los sofocos, el estrés y las alteraciones en la producción de melatonina (hormona del sueño).

En particular, sus propiedades calmantes aumentan la predisposición al descanso y contribuyen a regular los ciclos de sueño al reducir la excitación neuronal. La evidencia, aunque sigue siendo escasa, sugiere los withanólidos y otros compuestos de la planta, como el triethylene glycol, son los responsables de esta respuesta.

3. Disminuye la severidad de los sofocos

Tomar remedios de ashwagandha no eliminará los sofocos de la menopausia de forma instantánea. A pesar de esto, su capacidad para modular los niveles de cortisol y ayudar al equilibrio del sistema nervioso, puede ser favorable en este sentido. ¿La razón? Ambas propiedades influyen de forma positiva en la regulación de la temperatura corporal.

Para ser más precisos, los componentes adaptógenos de la planta se asocian al equilibrio del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HHS), implicado en la respuesta al estrés y en el equilibrio hormonal. Es así como su consumo puede favorecer una mejor respuesta del cuerpo a los cambios hormonales, que dan lugar a los incómodos sofocos.

De hecho, un estudio precisó que el extracto de esta raíz sería segura y eficaz para la mitigación de los bochornos entre leves y moderados en las mujeres que atraviesan la perimenopausia. Pese a esto, los ensayos clínicos no abundan, por lo que no se considera un tratamiento específico contra este síntoma y se recomienda su uso solo a modo de complemento.

4. Aumenta la energía y vitalidad

El descenso de estrógenos que se produce en el climaterio y la menopausia puede generar estados de fatiga y cansancio con más regularidad. Tomar ashwagandha puede contribuir a su alivio, siempre que se incluya en el marco de una dieta balanceada y hábitos saludables.

Estudios preliminares han determinado que la suplementación con esta planta incrementa la resistencia al estrés y aumenta la vitalidad, además de mejorar el rendimiento físico y mental. Aunque se requieren investigaciones más amplias, y enfocadas en mujeres menopáusicas, su uso tradicional y los reportes positivos de quienes la consumen, sugieren que puede ser efectiva.

5. Fortalece el sistema inmunitario

Los cambios propios del envejecimiento, sumados a las alteraciones hormonales que se dan con la menopausia, aumentan la susceptibilidad a infecciones y enfermedades, dado que las defensas del organismo empiezan a debilitarse. Por sus propiedades, la ashwagandha puede ayudar a contrarrestarlo.

Su aporte de antioxidantes como withanólidos, flavonoides y saponinas, compuestos antiinflamatorios y minerales, como el hierro y el zinc, favorecen la función inmunitaria. En conjunto, estos protegen las células contra el daño causado por los radicales libres y ayudan a modular la inflamación, mejorando la respuesta inmune y la salud general en esta etapa.

6. Ayuda a cuidar la salud cognitiva

La ashwagandha puede contribuir al cuidado de la salud cognitiva en la menopausia por varios motivos. Su capacidad para disminuir el cortisol y generar un efecto adaptógeno brinda un efecto protector contra el deterioro cognitivo, asociado al estrés crónico.

Por otro lado, sus compuestos antioxidantes tienen efectos neuroprotectores, ya que disminuyen el daño celular causado por el estrés oxidativo y la inflamación. Esto se traduce en mejorías para la memoria, la concentración y la claridad mental, que pueden verse perjudicadas por la reducción de estrógenos.
La evidencia preliminar, aunque prometedora, debe interpretarse con precaución. Se requieren estudios más amplios, específicos en mujeres menopáusicas, para confirmar su efectividad. 

Presentaciones y dosis sugeridas

Por la gran difusión de sus propiedades medicinales, la ashwagandha está disponible en cientos de países. Puede encontrarse en línea, en tiendas naturistas y farmacias, en cápsulas, tabletas, polvo y extracto líquido. Aunque no hay una dosis oficial establecida, para el caso concreto de la menopausia oscila entre 125 y 600 miligramos diarios de su extracto estandarizado.

El polvo se puede emplear en dosis de 1 a 5 gramos por día, sea añadido en agua, infusiones o batidos. Si es la primera vez que consumes la planta, lo mejor es que empieces con la cantidad más baja para evaluar su tolerancia. Una vez tu cuerpo se adapte, puedes aumentarla de manera gradual hasta llegar al máximo sugerido.

En cualquier caso, como ocurre con otros suplementos, lo mejor es que consultes con tu médico antes de tomar la decisión de ingerirla de forma habitual. Esto es bastante importante si estás tomando otros medicamentos o si tienes alguna enfermedad preexistente.

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¿En qué casos es preferible evitar esta planta?

Pese a sus beneficios potenciales, la ashwagandha no es adecuada para todas las personas. De hecho, hay que tener bastante precaución antes de iniciar su consumo, pues algunos de sus componentes, como los alcaloides, son perjudiciales en ciertos contextos de enfermedad o tratamientos con fármacos.

Evita su consumo si te identificas con alguno de los siguientes grupos:

Embarazo y lactancia, pues induce a contracciones uterinas y no se conoce sus efectos en el bebé.
Personas con trastornos autoinmunes, como artritis reumatoide, lupus o esclerosis múltiple, ya que puede empeorar sus síntomas.
Pacientes con lesiones o enfermedades hepáticas.
Pacientes diabéticos, hipertensos o hipotensos; no es inherentemente dañina, pero puede causar alteraciones en la glucosa y la presión arterial, que requieren control y vigilancia.
Personas en tratamientos con sedantes, ansiolíticos y antidepresivos. Al interactuar con estos fármacos, potencia sus efectos y puede generar reacciones adversas, como somnolencia excesiva.

Posibles efectos secundarios

Los suplementos de ashwagandha suelen tolerarse bien en la mayoría de los casos; sin embargo, algunas personas, y en especial si la toma es excesiva, pueden experimentar síntomas como los siguientes:

Náuseas
Heces blandas
Malestar estomacal
Sensación de somnolencia

Recomendaciones para el uso seguro de ashwagandha en la menopausia

Si buscas un complemento para sobrellevar los efectos de la menopausia en tu salud y estado de ánimo, la ashwagandha (Withania somnifera) puede ser una buena opción. No obstante, ten en cuenta que no tiene superpropiedades ni está exenta de riesgos; por eso, asegúrate de poner en práctica los siguientes consejos para su uso adecuado:

Consulta con tu médico: es preferible usar este suplemento con supervisión profesional para descartar afecciones o situaciones en las que no es aconsejable su consumo.
Respeta la dosis: lee las instrucciones del producto de tu elección (polvo, cápsulas o extractos) y respeta la dosis sugerida de cada presentación. Recuerda iniciar por la cantidad mínima y ajustarla, de acuerdo a tu tolerancia o necesidades.
Considera el momento de consumo: si quieres mejorar tu calidad de sueño, es preferible ingerirla por la noche. Para aumentar tu energía o reducir el estrés, tómala en la mañana.
Elige un producto confiable y de calidad: asegúrate de comprar ashwagandha de laboratorios reconocidos y que cuenten con certificaciones de calidad. Opta por las marcas que proporcionen información clara sobre la procedencia de la planta y su contenido de withanólidos.

Un remedio complementario en esta etapa

Si decides probar ashwagandha durante la menopausia, considera que es un complemento con efectos modestos sobre el estrés, la calidad del sueño y el bienestar general, pero no un remedio milagroso. Muchas mujeres manifiestan sentir mejoras significativas, aunque no siempre es así. La tolerancia individual, el estado de salud y el estilo de vida inciden en que resulte útil o no.

Por eso, más que intentar mejorar la calidad de vida en esta etapa con estos remedios, asegúrate de dar prioridad a cuestiones más importantes, como una buena alimentación, ejercicio físico, práctica de técnicas de manejo del estrés, una buena rutina del sueño y chequeos médicos regulares. Cuídate de forma integral y sobrellevarás los cambios sin dejar de sentir bienestar.

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Orgasmo cervical o punto C, ¿qué es y cómo tener uno?

Al hablar de placer femenino, es probable que hayas escuchado hablar sobre el orgasmo clitoriano y el punto G, pero ¿conoces el orgasmo cervical? Lejos de ser un mito de alcoba, la correcta estimulación del cuello uterino, o punto C, puede desencadenar un orgasmo intenso y profundo que muchas mujeres adoran. El orgasmo cervical no
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El orgasmo cervical no es inmediato ni superficial. Requiere de tiempo, relajación y un alto nivel de excitación para despertar todo su potencial. La sensibilidad individual, la estimulación correcta y una buena comunicación con la pareja son factores clave para alcanzarlo y disfrutarlo al máximo. Te contamos todo lo que necesitas saber.

¿En qué consiste un orgasmo cervical?: sensaciones y características

El orgasmo cervical es una respuesta sexual que se origina en el cuello uterino, la estructura que conecta la vagina con el útero. Aunque no es una zona con tantas terminaciones nerviosas, como el clítoris, debido a la inervación del cuello uterino por el nervio vago, su estimulación puede generar sensaciones placenteras únicas.

A diferencia del orgasmo clitoriano, que se describe como más puntual, eléctrico y corto, el orgasmo cervical puede producir una sensación más difusa, profunda y prolongada. Muchas lo describen como espasmos rítmicos que continúan incluso después del clímax.
El orgasmo cervical se siente como una oleada de placer profundo que se expande por el cuerpo. Requiere de una alta excitación y muchas mujeres lo califican como una experiencia emocionalmente intensa.

Acorde con una investigación de The Journal of Sexual Medicine, que contó con la participación de 307 mujeres, el 16 % experimentó placer mediante la estimulación del cuello uterino. Sin embargo, aquellas con procedimientos ginecológicos cervicales reportaron menor excitación y mayor dolor ante la estimulación clitoriana, vaginal y cervical.

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Factores que influyen para alcanzarlo

Los expertos han resaltado que el orgasmo femenino depende de múltiples factores, como la comunicación, la intimidad emocional, la imagen corporal, la autoestima, el contacto adecuado y el conocimiento del placer propio. En el caso del orgasmo cervical, algunos elementos incluyen las siguientes variables:

Sensibilidad individual: no todas las mujeres tienen la misma sensibilidad en el cuello uterino. De hecho, mientras algunas disfrutan mucho de este tipo de orgasmo, para otras puede resultar incómodo o doloroso.
Relajación y comodidad: si hay tensión, distracciones o nervios, es poco probable que el cuello uterino responda de la misma manera. Un ambiente de seguridad y confianza es indispensable.
Tiempo de excitación: los orgasmos cervicales no se alcanzan con la misma rapidez que los clitorianos. Es importante que te tomes el tiempo de una estimulación progresiva para alcanzar una mayor sensibilidad.
Conexión emocional: estimular el punto C no es solo una cuestión de técnica, sino también de conexión. La intimidad emocional con la pareja y la confianza juegan un papel fundamental.
Cambios hormonales: el ciclo menstrual puede influir en la sensibilidad del cuello uterino. Este factor hace que, en algunos casos, se sienta más placer y, en otros, posible incomodidad.

5 consejos para tener un orgasmo cervical

La sexualidad está para disfrutarse y explorarse. Y aunque estimular el punto C puede ser una experiencia profundamente placentera, requiere paciencia, conocimiento del propio cuerpo y una comunicación abierta con la pareja. Para disfrutarlo de manera segura, es importante seguir las siguientes recomendaciones:

1. Relájate y crea el ambiente adecuado

Alcanzar un orgasmo cervical requiere de una relajación total para disfrutar de cada sensación de tu cuerpo y encontrar tanto el ritmo como la intensidad adecuada. Así que tómate el tiempo para excitarte, explorar tus zonas erógenas y concentrarte en el momento. Ya sea con una pareja o en solitario, la paciencia es esencial.

2. No apresures tu placer

A diferencia del orgasmo clitoriano, que puede alcanzarse en pocos minutos, el punto C requiere de una estimulación progresiva para ir construyendo poco a poco la intensidad del placer.

El cuello uterino se encuentra en la parte más profunda de la vagina y su sensibilidad puede aumentar con buenas penetraciones profundas. Comienza con delicadas caricias externas y avanza con la estimulación interna, prestando siempre atención a tus sensaciones.

3. Usa buena lubricación

El orgasmo cervical requiere de una penetración profunda para estimular el punto C, por lo que la lubricación es necesaria para evitar molestias y disfrutar al máximo del sexo.

Ya sea que te estés masturbando con un consolador o te encuentres en pareja, usa un buen lubricante a base a agua o silicona. De esta manera, todo entrará con mayor facilidad y no sufrirás irritaciones o dolor que dañen todo el momento.

4. Elije la postura correcta

Existen algunas posiciones sexuales que facilitan las penetraciones profundas y el acceso al cuello uterino. Si estás sola, prueba acostándote con las piernas flexionadas y usa un juguete para alcanzar mayor profundidad. Con pareja, la cucharita o la amazona son poses ideales. La terapeuta sexual Nan Wise en conversación con la revista Glamour recomienda:

            Las posiciones que permiten una penetración profunda, como el <a href="https://mejorconsalud.as.com/postura-del-perrito-lo-saber-esta-posicion-sexual/">estilo perrito</a>, suelen ser las mejores para tener un orgasmo cervical. Pero asegúrate de no intentarlas hasta que estés completamente excitada. 
            Dra. Nan Wise

5. Disfruta y escucha tu cuerpo

Más allá de obsesionarte con tener un orgasmo cervical, procura disfrutar al máximo de toda la experiencia y cómo el placer va aumentando de a poco. Recuerda que el cuello uterino no puede ser penetrado, así que concéntrate en estimularlo con el ritmo y la presión que más te guste para evitar incomodidad y dolor.

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El orgasmo cervical puede ser muy placentero

Existen múltiples maneras en las que las mujeres pueden llegar al clímax. Ya sea mediante la estimulación del clítoris, la vagina, el ano, los pezones o el cuello uterino, el cuerpo es una máquina de sensaciones que puede llevarnos a maravillosos lugares.

Si quieres tener un orgasmo cervical, la relajación, la excitación y la comunicación con tu pareja son claves. Más que una meta, este tipo de placer es un viaje de autoconocimiento y conexión emocional en el que cada sensación cuenta.

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Insecticidas caseros: recetas y cómo aplicarlos correctamente

Incluso el jardinero más experimentado debe lidiar con las plagas. Por eso, antes de desesperarte y recurrir a un pesticida químico, prueba con un insecticida casero para plantas. Estos son efectivos, fáciles de hacer, económicos y, lo mejor, no son tóxicos. Solo ten presente que debes usarlos cuando percibas una gran cantidad de insectos o
The post Insecticidas caseros: recetas y cómo aplicarlos correctamente appeared first on Mejor con Salud.  Incluso el jardinero más experimentado debe lidiar con las plagas. Por eso, antes de desesperarte y recurrir a un pesticida químico, prueba con un insecticida casero para plantas. Estos son efectivos, fáciles de hacer, económicos y, lo mejor, no son tóxicos.

Solo ten presente que debes usarlos cuando percibas una gran cantidad de insectos o veas que las hojas están muy brillantes o pegajosas, la planta crece con debilidad o hay deformaciones en brotes y flores.

Si las señales son claras, pues manos a la obra. Con algunas opciones, como el ajo, la leche, tomate, aceite de neem y cáscaras de huevo, podrás preparar distintos insecticidas. Te enseñamos los pasos y para qué tipo de plaga podrás emplearlos.

1. Cebolla y ajo

Un insecticida hecho con estos ingredientes resulta efectivo para un gran número de plagas: pulgón, mosca blanca, la araña roja, hormigas y orugas. Prepáralo con estos ingredientes y simples pasos:

Ingredientes y materiales

¼ de cebolla
1 litro de agua
Media cabeza de ajo
1 cucharada de ralladura de jabón blanco
1 rociador

Procedimiento

Tritura la cebolla, de preferencia grande, junto con el ajo.
Mezcla con el agua y la ralladura de jabón blanco.
Deja reposar por al menos cinco días.
Cuela y vierte el líquido en un rociador.
Aplica en tus plantas por la noche, una vez a la semana, hasta eliminar la plaga.

2. Ajo

El ajo resulta muy bueno para ahuyentar pulgones, aunque también puedes usarlo para repeler ácaros, babosas y caracoles. Ten presente que la luz del sol puede disminuir la efectividad de este insecticida, por lo que te recomendamos aplicarlo a tempranas horas de la mañana o cuando caiga el sol por la tarde.

Ingredientes y materiales

1 litro de agua
5 dientes de ajo
1 olla pequeña
1 rociador

Procedimiento 1

Hierve el ajo en el agua por unos 30 minutos.
Deja reposar hasta que enfríe.
Vierte la mezcla en un rociador y aplícalo diariamente en las plantas hasta que percibas que los insectos se han alejado o las señales de daño han mejorado. También, puedes rociar un poco en la tierra circundante.

Este insecticida casero de ajo también puede combinarse con el clavo de olor para alejar la plaga y prevenir su aparición. En ese caso, sigue estos pasos:

Procedimiento 2

En una licuadora procesa una cabeza de ajo, unos clavos de olor y un vaso de agua.
Pasa la mezcla a un recipiente grande y añade tres litros de agua.
Deja reposar 24 horas.
Con la ayuda de un pulverizador, rocía las hojas hasta notar la desaparición de la plaga.
Luego, puedes usar este insecticida como preventivo, aplicando una vez por semana o cada 15 días.

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3. Leche y harina

La leche es un fungicida común en la jardinería, que se usa para combatir la roya, oidio y el mildiu. También, sirve para repeler ácaros y matar los huevos de insectos indeseados. A continuación, precisamos cómo prepararlo:

Ingredientes y materiales

1 taza de leche de vaca no pasteurizada
10 litros de agua
3 tazas de harina
1 pulverizador

Procedimiento

Une la leche de vaca de pasteurizada con agua.
Incorpora la harina.
Coloca un poco en pulverizador y aplica en tus plantas hasta eliminar la plaga. Después, a modo preventivo, cada 15 días.

4. Plaguicida de hojas de tomate

Ricas en alcaloides, las hojas del tomate pueden usarse para repeler a las orugas, los gusanos y pulgones. Sin embargo, debes tener precaución con tus mascotas, pues puede resultar tóxico. Mejor mantener a las plantas alejadas de tus animales, mientras usas este insecticida.

Ingredientes y materiales

2 tazas de hojas picadas de tomate
1 rociador

Procedimiento

Pon en remojo, durante la noche, las hojas picadas de tomate.
Al día siguiente cuela la mezcla y agrégala a tu rociador.
Aplica en la parte inferior de las plantas afectadas por la plaga.
Usa una vez por semana, temprano en la mañana o por la tarde.

        Si quieres hacerlo más potente, puedes agregar ajo, aceite de neem o jabón potásico.

5. Repelente casero de cáscara de huevos

Si tienes una huerta en casa, guarda las cáscaras de huevo, pues podrás utilizarlas como fertilizante y para alejar orugas y caracoles. Solo deberás triturarlas hasta hacer un polvo, luego espárcelo en la tierra alrededor de las plantas para impedir el paso de los insectos.

6. Cilantro

El olor característico del cilantro se aprovecha para repeler a los ácaros, aunque también puede ser útil contra pulgones, la araña roja y los escarabajos de la patata.

Ingredientes y materiales

Cilantro
Agua
1 atomizador

Procedimiento

Hierve un poco de cilantro y agua por 15 minutos.
Cuela y deja enfriar.
Llena un spray con la mezcla y rocía las plantas.

Si tienes una huerta, puedes plantar el cilantro junto a tus hortalizas para protegerlas.

7. Aceite vegetal y jabón líquido

Este es un insecticida con el que puedes combatir las cochinillas, las orugas, los pulgones y los ácaros. Además, es mejor aplicarlo cuando no haya luz solar, porque con las altas temperaturas se puede quemar la planta.

Ingredientes y materiales

2 tazas de aceite vegetal
½ taza de jabón líquido puro
Agua
1 atomizador

Procedimiento

Diluye en agua el aceite vegetal y el jabón líquido puro.
Vierte la mezcla en un pulverizador y rocía las plantas.
Usa hasta eliminar la plaga.

8. Pimienta

La pimienta puede usarse como insecticida contra la mosca blanca y sus huevos. Para gozar de sus beneficios, toma nota de lo que necesitas y realiza el procedimiento descrito:

Ingredientes y materiales

1 cucharada de pimienta
3 tazas de agua
1 pulverizador

Procedimiento

En una licuadora procesa una cucharada de pimienta en dos tazas de agua.
Agrega una taza de agua más.
Deja reposar toda la noche, al día siguiente filtra.
Coloca en un pulverizador y rocía en tus plantas hasta que la plaga desaparezca.

9. Aceite de neem

Con el aceite de neem puedes hacer un insecticida casero para el tratamiento de pulgones y de la mosca blanca. También, puede ser efectivo contra otras plagas como la araña roja, la cochinilla y los trips.

Ingredientes y materiales

15 mililitros de aceite de neem
1 litro de agua
1 pulverizador

Procedimiento

Mezcla el aceite de neem con el agua.
Lleva el líquido a un pulverizador y esparce sobre las partes afectadas de tus plantas.
Aplica cada dos días o todo un mes.

        Este insecticida no debe almacenarse por más de ocho horas, así que el líquido que te sobre es mejor echarlo en la tierra.

10. Jabón potásico

Este es un jabón vegetal que se utiliza ampliamente como insecticida contra los pulgones. Aunque si no tienes, podrías recurrir al jabón en barra blanco y disolverlo en agua.

Ingredientes y materiales

20 mililitros de jabón potásico
1 litro de agua
1 atomizador

Procedimiento

Mezcla el jabón potásico con el agua.
Rocía sobre toda la planta, incluyendo la parte posterior de las hojas y los brotes.
Reaplica cada 15 días hasta ver desaparecer la plaga.

11. Insecticidas especiales para hormigas

Debes prestar especial atención a estos insectos porque son atraídos por la melaza que excretan los pulgones y, debido a ello, los defienden de depredadores. Ambos pueden hacer estragos en tus plantas. Las hormigas puedes eliminarlas o repelerlas con las siguientes alternativas:

Mezcla a partes iguales de agua y detergente. Después, vierte en el hormiguero.
Esparce sal por el camino que recorren los insectos.
Llena un rociador con agua y el jugo de tres limones o 20 mililitros de su aceite esencial y aplica en los tallos y ramas de las plantas.

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¿Qué hacer para prevenir la plaga en tu jardín?

Además de las preparaciones antes mencionadas, hay otra serie de medidas que puedes adoptar para proteger a tus plantas.

Evita los abonos con demasiado nitrógeno, porque provocan un crecimiento acelerado y exagerado de las plantas, provocando tallos más tiernos.
Elimina la maleza, pues la misma puede convertirse en el escondite de numerosos insectos. Limpia tus macetas o tu jardín con frecuencia.
La albahaca, la lavanda, la menta, la caléndula y el romero pueden repeler insectos. Por ello, es una buena idea plantarlas junto con otras plantas más delicadas o susceptibles a la plaga.

No olvides los cuidados y la nutrición

Si te tomas el tiempo de proveerle a tus plantas los cuidados necesarios crecerán con salud, haciéndolas más fuertes contra los ataques de los insectos y las enfermedades. Permanece atento a cualquier cambio en su apariencia, a la presencia de bichos y asegúrate de que tengan un adecuado riego, sustrato y acceso a luz solar.

En cuanto a los insecticidas caseros, aplica el que corresponda de acuerdo con la situación y no te excedas en el tiempo. Pronto verás que tus plantas se recuperan sin sustancias nocivas.

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Vacuum abdominal: qué es, cómo realizarlo y sus beneficios

El vacío abdominal, también llamado vacuum abdominal, es un ejercicio que combina la respiración controlada con la contracción de los músculos abdominales profundos. Se considera un tipo de ejercicio isométrico, ya que durante su realización el músculo no cambia de longitud ni se mueven las articulaciones. Esta característica lo hace versátil, pudiendo practicarlo tanto entusiastas
The post Vacuum abdominal: qué es, cómo realizarlo y sus beneficios appeared first on Mejor con Salud.  El vacío abdominal, también llamado vacuum abdominal, es un ejercicio que combina la respiración controlada con la contracción de los músculos abdominales profundos. Se considera un tipo de ejercicio isométrico, ya que durante su realización el músculo no cambia de longitud ni se mueven las articulaciones. Esta característica lo hace versátil, pudiendo practicarlo tanto entusiastas del fitness como novatos en el entrenamiento.

Con este ejercicio trabajarás principalmente el músculo transverso abdominal —conocido como el «corsé» del cuerpo—, que se encarga de brindarle soporte a los órganos internos y estabilidad a la columna. De manera que si lo incluyes en tu rutina de entrenamiento, podría ayudarte a fortalecer el core y hasta reducir dolores lumbares. Para llevarlo a cabo necesitas constancia y técnica.

¿Cómo hacer un vaciado abdominal?

Si bien es cierto que al principio puede parecer difícil y desafiante, con el tiempo y la práctica podrás hacerlo con mayor facilidad. Lo ideal es realizarlo en ayunas o por lo menos unas dos horas después de haber comido, para evitar molestias digestivas. El paso a paso es el siguiente:

1. Elige una posición

A diferencia de otros ejercicios abdominales, puedes hacer el vacuum abdominal desde diferentes posiciones. Queda a tu gusto elegir la que más te agrade o en la que te sientas más cómodo/a. Las alternativas son:

De pie: colócate con las piernas separadas y los pies a lo ancho de los hombros. Mantén la espalda recta y ubica tus manos en la cadera.
Acostado/a: túmbate boca arriba, flexionando las rodillas y con los brazos a cada lado de tu cuerpo. No despegues la espalda del suelo.
Sentado: siéntate en una silla con los pies en el suelo, la espalda apoyada en el respaldo y tus manos en reposo en los muslos.
Apoyado sobre manos y rodillas: colócate en posición cuadrúpeda, soportando el peso de tu cuerpo con tus manos y rodillas, manteniendo la espalda lo más recta posible.

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2. Respira

Comienza inspirando el aire profundamente por la nariz, llévalo a tu pecho para que este se expanda, e intenta mantener el abdomen lo más relajado posible. Luego, vas a expirar por la boca, intentando llevar el ombligo hacia la columna. Repite esta respiración controlada tres veces, con el fin de preparar tu cuerpo para el ejercicio, activar tu diafragma y músculos abdominales.

3. Contrae el abdomen

En la tercera expiración vas a expulsar todo el aire de tus pulmones y, sin dejar entrar aire (en apnea), vas a contraer el abdomen aún más, llevando el ombligo lo más que puedas hacia la columna y hacia arriba, en un movimiento de succión. Todo esto sin arquear la espalda.

También intenta contraer los músculos del suelo pélvico, esto te ayudará a darle mayor soporte al ejercicio. El pecho debes tenerlo siempre expandido. Mantén la postura el tiempo que puedas y no dejes de respirar en esta fase.

4. Libera los músculos

Pasado el tiempo de contracción, libera los músculos del abdomen. Respira de forma profunda por la nariz y exhala por la boca, de manera normal. Los expertos recomiendan hacer unas cinco repeticiones por sesión, entre cuatro y cinco veces por semana.

Recomendaciones para principiantes

Algunas personas consideran que acostarse es la posición más sencilla para comenzar, ya que sienten que tienen mayor apoyo al realizar el ejercicio
Al inspirar, no lleves el aire al abdomen. La idea es activar el diafragma con la respiración.
Comienza con un tiempo de contracción inicial de cinco segundos, para luego aumentarlo de forma progresiva, a medida que practicas.
Recuerda respirar de forma lenta mientras mantienes la posición de vacío. Como sugiere la Asociación Americana de Deporte y Fitness, dejar de respirar puede causarte mareos o molestias.
No arquees la espalda ni eleves los hombros. Recuerda que es un ejercicio isométrico y no requiere de ningún movimiento articular.
Para saber si estás haciendo bien el ejercicio, podrías colocar una mano entre tus costillas y otra en el abdomen bajo. La primera debe permanecer a la misma altura en la respiración y contracción, mientras que la segunda debe descender en la contracción.

Beneficios del vaciado abdominal

Incluir el vacío abdominal en tu rutina de ejercicios puede ser muy positivo para tu salud. Con él no solo trabajarás el músculo transverso abdominal, sino también el multífido, que juega un papel en la estabilidad de la columna, así como el suelo pélvico.

Quizás una de las ventajas más nombradas es que puede ayudar a prevenir y mejorar los dolores de espalda. Se ha encontrado que las personas con dolor lumbar, que practicaron este ejercicio, experimentaron una reducción del mismo. Otros de sus posibles beneficios son:

Contribuiría a definir y moldear la cintura. Al activar los músculos abdominales profundos.
Ayudaría a mejorar la postura y la marcha. Por fortalecer el músculo transverso y el multífido.
Fortalecería los músculos del core. Ya que trabaja en profundidad el centro del cuerpo.
Estimularía el sistema digestivo. Debido a la contracción abdominal que se produce en su práctica.
Contribuiría a combatir la incontinencia. Por fortalecer los músculos del suelo pélvico.
Mejoraría la función pulmonar y sexual. Al activar el diafragma y trabajar el suelo pélvico respectivamente.
Prevendría la aparición de hernias abdominales. Debido al fortalecimiento de los músculos del abdomen.

Diferencia entre vacuum abdominal y los ejercicios hipopresivos

Al vacío abdominal lo suelen confundir con frecuencia con los ejercicios abdominales hipopresivos. Lo cierto es que sí guardan muchas similitudes, ya que ambos implican respiración, activación del diafragma y contracción abdominal. De hecho, varios expertos consideran al vacío abdominal como una práctica que puede englobarse dentro de los ejercicios hipopresivos.

Pero, también tienen diferencias. La más importante es que, el vacuum implica una postura estática, es decir, no hay movimiento de las articulaciones. Mientras que en los ejercicios hipopresivos, la postura puede ser tanto estática como dinámica, pudiendo darse un movimiento articular. De igual manera, los movimientos en los hipopresivos son un poco más complejos que los del vacuum.

Otra diferencia tiene que ver con los públicos a los que estaban orientados en un inicio. Principalmente, los culturistas practicaban el vacío abdominal para resaltar una cintura más definida y pequeña durante las competiciones. Mientras que los hipopresivos se enfocaban más en mujeres durante el periodo postparto, para ayudarlas a fortalecer el abdomen y suelo pélvico tras tener a su bebé. Aunque en la actualidad, los practicantes de ambos ejercicios se han expandido más allá de sus orígenes.

¿Quién no debe realizarlos?

Aunque el vacío abdominal cuenta con múltiples beneficios, hay ciertos grupos que no deberían practicarlo. O en caso de hacerlo, debe ser bajo vigilancia médica, ya que podría traerles complicaciones de salud. Entre ellos se encuentran:

Embarazadas. La contracción abdominal podría afectar al feto.
Personas que padecen hipertensión. La apnea durante el ejercicio puede subir la presión arterial.
Pacientes con hernias abdominales o discales. El vacío podría ejercer mucha presión sobre ella y empeorar la condición.
Quienes hayan tenido cirugías recientes.
Pacientes con problemas respiratorios. Como, por ejemplo, la enfermedad obstructiva crónica, ya que el ejercicio podría ser muy exigente.

        En cuanto a efectos secundarios, podrían presentarse mareos o dolores de espalda. Esto se debe a que la persona mantuvo la respiración por mucho tiempo durante el ejercicio o porque arqueó la espalda durante el mismo.


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Tips finales sobre el vacuum abdominal

Ahora que ya sabes cómo hacer el vacío abdominal, solo te queda llevarlo a cabo. Adicionalmente, al momento de hacer el movimiento de succión, puedes imaginar que estás subiéndote un pantalón muy ajustado, ya que el movimiento es muy similar. Esto te ayudará a practicarlo con facilidad.

Por otro lado, podrías buscar la asesoría de un entrenador —sobre todo si te estás iniciando en el mundo del entrenamiento—. Él podrá darte asesoría personalizada para realizar el ejercicio e integrarlo en una rutina ideal para ti.

También se recomienda acudir con un nutricionista para que te dé asesoría sobre un plan de alimentación para combatir la grasa abdominal, aumentar la masa muscular, o para ayudarte a alcanzar el objetivo que persigas. Así obtendrás un beneficio integral y mejorarás tu rendimiento en el entrenamiento.

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Silicio orgánico y sus beneficios para la salud

El silicio es el segundo elemento químico más abundante en la corteza terrestre y el tercer oligoelemento con mayor prevalencia en el cuerpo humano, donde se concentra en la piel, el timo, las arterias, el tejido conectivo, entre otros. Sin embargo, este no puede producirlo por sí solo y esto hace que su obtención sea
The post Silicio orgánico y sus beneficios para la salud appeared first on Mejor con Salud.  El silicio es el segundo elemento químico más abundante en la corteza terrestre y el tercer oligoelemento con mayor prevalencia en el cuerpo humano, donde se concentra en la piel, el timo, las arterias, el tejido conectivo, entre otros. Sin embargo, este no puede producirlo por sí solo y esto hace que su obtención sea de fuentes externas.

Cuando exhibe el apellido «orgánico» se hace referencia a su forma biodisponible, es decir, que el organismo absorbe mejor, y es producto del metabolismo del silicio mineral (inorgánico) por el sistema radicular (conjunto de raíces) de las plantas.

Además, es posible sintetizarlo en el laboratorio, como es el caso del monometilsilanotriol (MMST) —utilizado como suplemento alimenticio—, para elevar su biodisponibilidad y lograr que el cuerpo humano pueda beneficiarse mejor de sus propiedades.

Aunque los estudios científicos son limitados, a esta forma absorbible de silicio se le atribuyen virtudes asociadas al cuidado de la dermis, así como la salud de los huesos y las articulaciones. Para aprovecharlas, puedes incluir en tu dieta cereales integrales o ingerir suplementos.

1. Previene el envejecimiento de la piel

Este oligoelemento es un aliado infalible cuando se trata de la preservación de la elasticidad, luminosidad y firmeza de la piel. Gracias a la estimulación de la producción del colágeno y la elastina, así como el ácido hialurónico, ayuda reducir las arrugas y mantener la dermis hidratada. Además, el efecto antioxidante del silicio orgánico la protege del daño oxidativo, relacionado con el envejecimiento cutáneo.
Otro beneficio asociado es la contribución a la cicatrización de heridas, debido a su papel esencial en la estimulación de la regeneración celular, la retención de la humedad y la reducción de la inflamación.

2. Contribuye a la salud de los huesos y articulaciones

Este mineral en su forma biodisponible participa en la formación de colágeno, una proteína clave para los huesos y las articulaciones. De acuerdo con varias investigaciones, se asocia al aumento de la densidad mineral ósea y ayuda a la asimilación y fijación del calcio.

En particular, el silicio orgánico, como ácido ortosilícico estabilizado con colina (ch-OSA), es una opción para tratar la osteoporosis, en conjunto con el calcio y la vitamina D.

3. Fortalece el cabello y las uñas

El silicio ayuda a mantener las uñas y el cabello fuerte, porque interviene en la síntesis de queratina. Además, un estudio realizado en mujeres con cabello fino sugiere que la suplementación con ácido ortosilícico estabilizado con colina (ch-OSA) dio como resultado un cabello más grueso.
En sintonía, las investigaciones han demostrado que la ingesta de ch-OSA, durante 20 semanas, mejoró la fragilidad de las uñas

4. Ayudaría a prevenir enfermedades cardiovasculares

De acuerdo a publicaciones recientes, este mineral brindaría protección frente a ciertas afecciones, como la aterosclerosis. Esto es posible porque este oligoprotector se concentra en las paredes de las arterias, brindándoles elasticidad y la capacidad de reducir la presión arterial.

En este sentido, una investigación de la Real Academia de Medicina del País Vasco refiere que el silicio orgánico reduce las acumulaciones de grasa y colesterol que se forman en las paredes de las arterias, conocidas como placas de ateromas, hasta que estas desaparecen.

5. Favorece la salud del sistema nervioso

Este elemento, en dosis bajas, actuaría como neuroprotector, ya que se conoce como un antídoto a la toxicidad del aluminio. Se trata de un neurotóxico que puede atacar las células nerviosas y acumularse en tus tejidos.

Por otro lado, un estudio determinó que en dosis entre 50 a 500 ng/ml, el silicio orgánico protegería a ciertas células humanas de un compuesto llamado peróxido de hidrógeno, que puede causar estrés oxidativo. En consecuencia, este oligoelemento actúa como un escudo, ya que logra casi revertir el daño, es decir, contribuiría al bloqueo de los procesos que provocan la muerte de las células (apoptosis y necrosis) en enfermedades del sistema nervioso, como alzhéimer y párkinson.

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6. Mejoraría el rendimiento digestivo

Un estudio realizado con peces reveló que la suplementación dietaria con silicio orgánico ayudaría el rendimiento digestivo y metabólico. De hecho, después de la alimentación durante ocho semanas, aumentó la diversidad de la microbiota intestinal en juveniles de tilapia híbrida, una especie de agua dulce. Pese a este hallazgo, la evidencia es limitada y se requieren más investigaciones.

Signos de falta de silicio en el organismo

Aunque no se ha precisado de forma oficial el requerimiento diario mínimo de silicio, en general, se recomienda entre 10 y 25 mg/día, teniendo en cuenta la cantidad que se excreta por la orina. Las dietas de los europeos y norteamericanos suelen ser deficientes en silicio, debido a la preponderancia de alimentos procesados y otras variables, como el refinado de cereales o la purificación del agua de grifo.

De igual forma, con el paso del tiempo, este elemento disminuye en los seres humanos, en especial después de 40 los años. De acuerdo a un artículo publicado en la revista Biology, mencionado en líneas anteriores, su deficiencia puede producir varias alteraciones, muchas de ellas frecuentes en adultos mayores, como las siguientes:

Huesos frágiles
Uñas quebradizas
Retraso en el crecimiento
Enfermedades coronarias
Dolor en las articulaciones
Caída de cabello o debilidad
Disminución de las defensas
Piel flácida o cicatrización lenta

Fuentes de este mineral

Puedes aprovechar los beneficios descritos del silicio orgánico mediante fuentes dietéticas naturales, al igual que suplementos. A continuación, te presentamos los más comunes:

Alimentos de origen vegetal

Una investigación publicada en la revista Frontiers in Cardiovascular Medicine precisa que la biodisponibilidad del silicio es variable, de acuerdo a los tipos de alimentos. En este sentido, explica que el ácido ortosilísico y los silicatos solubles se absorben con facilidad.

Aunque son varios los alimentos ricos en silicio, lo cierto es que los niveles de este mineral son más elevados en aquellos de origen vegetal que en los de origen animal:

Frutas: manzana, plátano.
Frutos secos: almendras.
Verduras: zanahoria, patata, judías verdes, espinacas.
Cereales integrales: avena, cebada, trigo, arroz.
Legumbres: lentejas y garbanzos.
Bebidas e infusiones: agua mineral, malta, cerveza, leche, ortiga, cola de caballo.

Suplementos

Por otro lado, tienes la opción de ingerir suplementos de ácido ortosilícico (OSA), principalmente combinado con colina, o monometilsilanotriol (MMST). Aunque la seguridad de este último está avalada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), es necesario consultar con un especialista antes de comenzar a tomarlo.

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Contraindicaciones y precauciones

Como hemos mencionado, aunque los suplementos de silicio orgánico se consideran seguro, debes tener presente algunos casos en los que no es conveniente su ingesta. Las mujeres embarazadas o lactancia deben consultar con un médico antes de ingerirlos, debido a que no hay suficiente evidencia científica. Tampoco se recomienda para aquellas personas que padecen de patologías renales o hepáticas.

Aprovecha las bondades del silicio orgánico

El silicio orgánico brinda notables beneficios al organismo, que van desde el fortalecimiento de los huesos y la piel hasta la mejora de la salud del sistema nervioso, que puede prevenir enfermedades como el alzhéimer y el párkinson.

Para gozar estas y otras virtudes, puedes darle prioridad a los vegetales y cereales integrales, que son fuentes importantes de esta forma biodisponible. Asimismo, tienes la posibilidad de recurrir a los suplementos, siempre y cuando sea bajo la supervisión de un médico o nutricionista.

De esta forma, puedes prevenir o combatir, según sea el caso, la piel flácida, el dolor en las articulaciones y otras alteraciones, que se acrecientan a medida que avanza la edad.

 

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Cuáles son los tipos de asma que existen

Existen muchos tipos de asma, como la alérgica, la no alérgica, la estacional, la inducida por el ejercicio, la ocupacional, la severa o la leve. Si bien todas se caracterizan por causar inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias, tienen diferencias en cuanto a sus desencadenantes, frecuencia e intensidad de los síntomas y la respuesta
The post Cuáles son los tipos de asma que existen appeared first on Mejor con Salud.  Existen muchos tipos de asma, como la alérgica, la no alérgica, la estacional, la inducida por el ejercicio, la ocupacional, la severa o la leve. Si bien todas se caracterizan por causar inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias, tienen diferencias en cuanto a sus desencadenantes, frecuencia e intensidad de los síntomas y la respuesta al tratamiento.

Esto explica por qué algunas personas experimentan crisis ocasionales, mientras que otras afrontan episodios frecuentes que comprometen su calidad de vida. De hecho, es posible que alguien presente más de un tipo de asma a lo largo de su vida, ya que los factores involucrados en su aparición pueden cambiar con el tiempo.

En cualquier caso, una adecuada clasificación de la enfermedad es clave para determinar sus causas y, en función de estas, adoptar estrategias efectivas para su control.

1. Asma alérgica

El asma alérgica tiene lugar cuando el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada a la inhalación de alérgenos como el polen, los ácaros del polvo, la caspa de animales, el moho o los hongos. Al hacer esto, provoca un aumento de inflamación en las vías respiratorias, lo que a su vez causa su estrechamiento y dificultades para respirar.

Al igual que otros tipos de asma, cursa con sibilancias, tos, falta de aire y dificultades para dormir; estos síntomas pueden ser leves o graves, dependiendo de la sensibilidad individual al alérgeno y el nivel de exposición. Por lo general, se presenta con más recurrencia en pacientes con antecedentes de alergias y niños pequeños.
El asma alérgica es la forma más común de esta enfermedad; se estima que alrededor del 80 % de los casos de asma infantil y más del 50 % de los casos de asma en adultos pueden tener un componente alérgico. 

¿Cómo es su tratamiento?

Reconocer y evitar los alérgenos involucrados en el asma alérgica es el punto de partida del tratamiento. Para ello, el médico puede realizarte pruebas de alergia, y te puede sugerir llevar un registro de cuándo y en qué condiciones aparecen los síntomas.
Para el control de las crisis, es posible la administración de antihistamínicos o corticosteroides inhalados, que permiten disminuir la inflamación y producen broncodilatación. En casos específicos, el profesional puede evaluar la posibilidad de aplicar vacunas antialérgicas para reducir el riesgo de futuros episodios.
Dado que la prevención es clave, otras estrategias como asegurar una óptima limpieza del hogar y evitar el contacto con los alérgenos son determinantes. Por ello, asegúrate de aspirar y remover el polvo y la caspa de las mascotas, limita las actividades al aire libre si los niveles de contaminación y polen son altos y utiliza purificadores de aire.

2. Asma no alérgica

El asma no alérgica, también llamada asma intrínseca, es una variante en la que las vías respiratorias se inflaman por factores que no se relacionan con alérgenos, como cambios de temperatura (sobre todo condiciones de aire frío y seco), infecciones respiratorias (como gripe y resfriados), exposición a irritantes químicos (humo, fragancias fuertes, contaminación) y estrés.

Sus síntomas no difieren de otras formas de la enfermedad: tos, falta de aire, opresión en el pecho y sibilancias. Sin embargo, estos suelen ser más impredecibles, ya que no dependen de una sustancia específica, sino de múltiples factores. Además, aparece con mayor frecuencia en la edad adulta, lo que también puede dificultar su control.

¿Cómo es su tratamiento?

Los casos leves de asma no alérgica suelen resolverse con autocuidado y evitando los factores que pueden detonar crisis. En este sentido, es primordial asegurar una buena salud respiratoria mediante una alimentación equilibrada que ayude a fortalecer el sistema inmunitario, la práctica de ejercicio físico y respiratorios y la adecuada gestión del estrés.
La vacunación contra la gripe y otras infecciones puede ser una medida preventiva útil, sobre todo si hay antecedentes de asma por estas causas. También es clave utilizar mascarillas en ambientes contaminados o fríos y evitar la exposición directa a humo de tabaco, químicos o cualquier otro irritante.
En formas más persistentes o severas, se requieren corticosteroides para el control a largo plazo. Además, para crisis puntuales, el médico puede recomendar broncodilatadores de acción rápida.

3. Asma estacional

Cuando las crisis de asma se manifiestan en ciertas épocas del año, como la primavera u el otoño, se habla de asma estacional. Es un subtipo que puede tener componentes alérgicos, ya que a menudo se produce como respuesta inmunitaria a sustancias ambientales, como el polen y las esporas del moho, cuya concentración aumenta en estas estaciones del año.

Aun así, ciertos casos se pueden catalogar como no alérgicos, dado que se originan por cambios bruscos de temperatura o condiciones de humedad. Su principal diferencia respecto a otros tipos de asma es que los síntomas suelen aparecer y exacerbarse solo en la temporada en la que el desencadenante está más presente en el ambiente. Por eso, también se considera una variante intermitente.

¿Cómo es su tratamiento?

Es preferible acudir al médico para evaluar los casos de asma estacional, ya que sus desencadenantes pueden llegar a ocasionar crisis graves o síntomas intensos que afectan la calidad de vida. Es frecuente el uso de broncodilatadores de rescate para calmar las crisis cuando aparecen.
Si hay alérgenos involucrados, el profesional puede recetar antihistamínicos (que calman la alergia) y antileucotrienos (que disminuyen la inflamación de los bronquios y las mucosas).
Por supuesto, prepararse para las estaciones de riesgo también es determinante. Procura estar atento a los reportes del clima que dan información sobre la calidad de aire y los niveles de polen. Esto para evitar la exposición tanto como te sea posible. También utiliza mascarillas al salir al exterior y protégete del viento y del frío (abrigos, bufandas, gorros, etcétera).

4. Asma inducida por el ejercicio

El asma inducida por ejercicios puede presentarse tanto en contextos de asma alérgica como en aquellos de no alérgica. Se estima que, en general, hasta un 90 % de los pacientes asmáticos pueden verse afectados con esta variante. Su particularidad es que los síntomas, como tos, falta de aire, sibilancias, dolor de pecho y fatiga, ocurren durante o después de la actividad física.

Sus crisis ocurren específicamente por el esfuerzo físico y no por exposición a alérgenos o irritantes. Esto es así porque, al ejercitarse, la respiración se vuelve más rápida y profunda, lo que hace que el aire frío y seco irrite las vías respiratorias y genere broncoconstricción (que es la que limita el flujo de aire).

¿Cómo es su tratamiento?

Para estos casos, es crucial adoptar medidas concretas antes y durante el entrenamiento físico. Lo primero es prepararse con un calentamiento adecuado antes del esfuerzo y con el uso de inhaladores de acción corta (como el salbutamol). Este último, tenlo a mano mientras realizas cada actividad.
Si tienes gripe, resfriado o cualquier infección viral, opta por descansar. Esforzarte en estas afecciones aumenta el riesgo de que haya crisis.
Evita entrenar en ambientes fríos o con aire seco. Si lo haces al aire libre, procura cubrirte nariz y boca con una mascarilla o bufanda.
Personaliza tu rutina para adaptarla a tu condición. Empieza con actividades moderadas, que no dificulten la respiración. Si sientes que te falta el aire, suspende la actividad.

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5. Asma ocupacional

La principal característica del asma ocupacional es que sus síntomas aparecen o empeoran en el entorno laboral y mejoran al alejarse de este. No es una categoría aislada por completo del asma alérgica o no alérgica, sino que puede ser un subtipo de ambas. Si ocurre por una reacción a un alérgeno ambiente, es alérgica; si es provocada por irritantes, se categoriza como no alérgica.

En todo caso, se desarrolla en el trabajo, sea por la exposición repetida a productos químicos, polvos industriales, polen, humos, proteínas de origen animal y otras partículas. Sin un manejo oportuno, puede convertirse en una enfermedad crónica, incluso fuera del campo laboral.

¿Cómo es su tratamiento?

Lo primero y más importante es identificar y reducir la exposición al desencadenante ambiental de asma en el trabajo. Esto implica mejoras en la ventilación, uso de mascarillas e implementos de seguridad, y cambios en las tareas laborales.
Si el asma empeora o no mejora, puede ser necesario un cambio de puesto o de empleo.
Para el manejo de las crisis, como en otros casos, el médico recomienda broncodilatadores de acción rápida o corticosteroides inhalados. Según su causa, otros fármacos pueden ser los antihistamínicos y antileucotrienos.

6. Asma eosinofílica

El asma eosinofílica es menos común que otros tipos de asma, pero no es extremadamente rara. Se produce porque hay una sobreproducción de eosinófilos, un tipo de glóbulo blanco que hace parte de los mecanismos de defensa del cuerpo. Esta disfunción causa a su vez una reacción inflamatoria que compromete las vías respiratorias, lo que da lugar a las crisis de asma.

Se diferencia de otros subtipos porque sus síntomas son más severos y difíciles de controlar; además, tiene una respuesta baja a los tratamientos convencionales con broncodilatadores o corticosteroides inhalados, por lo que requiere de terapias específicas.

¿Cómo es su tratamiento?

Antes de iniciar cualquier tratamiento, es fundamental confirmar el diagnóstico a través de pruebas adicionales, como el recuento de eosinófilos en sangre o esputo y la espirometría (utilizada para evaluar la función pulmonar).
Una vez se confirme, y si es un caso grave, el médico puede sugerir algunas terapias biológicas orientadas al bloqueo de acción de los eosinófilos, como los anticuerpos monoclonales como mepolizumab, benralizumab y reslizumab, fármacos de administración intramuscular o intravenosa.

7. Asma intermitente leve

Es importante aclarar que el asma intermitente leve no es una categoría independiente del asma alérgica, no alérgica o de otros tipos, sino que puede aplicarse a cualquiera de ellas, ya que se basa en la frecuencia y gravedad de los síntomas. Se llama así porque causa episodios ocasionales de dificultad para respirar, tos, aumento de mucosidad y sibilancias, que pueden ser de dos o menos veces por semana.

¿Cómo es su tratamiento?

Como la función pulmonar suele ser normal entre crisis y sus manifestaciones clínicas son esporádicas, el médico no suele recetar medicamentos diarios, sino el uso puntual de broncodiltadores de acción rápida (salbutamol) en caso de síntomas. Si se reconoce algún factor desencadenante, también se recomienda evitarlos y hacer un seguimiento médico.

8. Asma persistente leve

En estos casos, los síntomas ocurren más de dos veces por semana, aunque no a diario. Los pacientes también pueden tener despertares nocturnos más de dos veces al mes. Si bien aún no es tan severa como para afectar la calidad de vida, los episodios sí pueden interferir con las actividades diarias si no hay un control adecuado.

¿Cómo es su tratamiento?

Además de considerar el uso de fármacos de acción rápida, el médico puede sujgerir el uso de corticosteroides inhalados a dosis bajas. Esto con el fin de reducir la inflamación de las vías respiratorias y prevenir crisis.
Como en los casos anteriores, otras estrategias dependen de si hay detonantes alérgicos, irritantes o ambientales.

9. Asma persistente moderada

A medida que la función pulmonar empieza a verse más comprometida, los síntomas del asma comienzan a manifestarse a diario. Es allí cuando se clasifica como asma persistente moderada, en la que además se producen despertares nocturnos más de una vez por semana. Dadas estas características, tiende a limitar las actividades diarias.

¿Cómo es su tratamiento?

Su principal diferencia respecto a los tipos de asma leves es que, además de corticosteroides inhaladados, suele ser necesario el uso de broncodiltadores de acción prolongada para un óptimo manejo de los síntomas.
Si el asma es activada por alergias, se sugieren medicamentos específicos como los antihistamínicos.

10. Asma persistente severa

La forma más grave de asma es la que se conoce como persistente severa. En este punto, la función pulmonar está bastante reducida y la respuesta a los tratamientos convencionales suele ser insuficiente. De hecho, los pacientes pueden sufrir síntomas tan severos y repetitivos, que requieren atención médica hospitalaria o ingreso a unidad de cuidados intensivos.

¿Cómo es su tratamiento?

Todo depende de la respuesta individual a las terapias y la severidad de los síntomas. En primera instancia, se busca estabilizar los síntomas con dosis altas de corticosteroides inhalados combinados con broncodiltadores de acción prolongada y otros fármacos (según la causa). Hay que considerar que esto implica un mayor riesgo de efectos secundarios.
Si hay hospitalización o ingreso a UCI, el tratamiento es intensivo y puede incluir desde oxigenoterapia, para evitar complicaciones respiratorias, hasta broncodiltadores de acción rápida aplicados por inhalador o nebulizador, o corticosteroides vía intravenosa u oral para reducir la inflamación.
En casos críticos, cuando estas medidas no funcionan, se emplea terapia de ventilación invasiva o no invasiva (si hay insuficiencia respiratoria grave) y sulfato de magnesio intravenoso (para broncoespasmo severo).
El médico también hace un monitoreo constante de la función pulmonar y los signos vitales para ajustar el tratamiento según se requiera.

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El diagnóstico médico es fundamental

Ahora que conoces las principales características de cada uno de los tipos de asma es posible que tengas una idea de cuál se asemeja más a tu caso o al de alguien cercano. No obstante, debes considerar que la palabra final la tiene el médico, quien es el único capacitado para confirmar el diagnóstico y clasificar con precisión la enfermedad.

Como pudiste observar, cada variante de esta enfermedad tiene causas y tratamientos concretos, que es mejor no tomarse a la ligera debido a su complejidad. Si es que tienes crisis, ya sea esporádicas o recurrentes, prioriza la consulta médica y trabaja junto al profesional para darles un manejo personalizado y exitoso.

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La verdad sobre la barriga cervecera: qué la causa y cómo combatirla

La cultura popular ha llamado «barriga cervecera» al abdomen cuando sobresale de forma prominente y redondeada, es más duro que blando y lo causa beber cerveza. Y aunque hay varios puntos en los que la colectividad tiene razón, uno en particular es debatible: su causa. La barriga cervecera se produce por una acumulación de grasa
The post La verdad sobre la barriga cervecera: qué la causa y cómo combatirla appeared first on Mejor con Salud.  La cultura popular ha llamado «barriga cervecera» al abdomen cuando sobresale de forma prominente y redondeada, es más duro que blando y lo causa beber cerveza. Y aunque hay varios puntos en los que la colectividad tiene razón, uno en particular es debatible: su causa.

La barriga cervecera se produce por una acumulación de grasa en la zona del abdomen, sobre todo de grasa visceral, que es más profunda. Cuando es demasiada, aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas o diabetes. De hecho, La Fundación Española del Corazón señala que el límite máximo del perímetro abdominal saludable (la medida de la cintura), debe ser de 88 centímetros en mujeres y 102 centímetros en hombres.

Si bien es cierto que un consumo excesivo, no solo de cerveza, sino de cualquier tipo de alcohol, puede hacer que aumente la cantidad de grasa visceral, no es el único motivo para su aparición. Desde los hábitos que llevamos, tanto a la hora de comer como de dormir, hasta factores de los que no tenemos control, como la genética o el proceso de envejecimiento natural, pueden ser posibles razones detrás de este tipo de barriga.

1. Exceso de calorías

Las calorías son las encargadas de brindarle energía al cuerpo para hacer sus procesos. Pero, cuando consumes demasiadas y no las quemas en cantidades equilibradas, se acumulan en el organismo en forma de grasa. Y uno de los sitios en donde se observa esta acumulación es en el abdomen, produciendo así la barriga cervecera.

El exceso de calorías lleva a una resistencia a la insulina, lo que, a su vez, contribuye al aumento de la grasa visceral. Los alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares y harinas refinadas, como la bollería o frituras, aportan una gran cantidad de calorías al organismo, por lo cual es recomendable limitarlos.

De igual manera, las bebidas alcohólicas (entre las que se encuentran la cerveza), así como los refrescos, también aportan calorías. Contribuyendo a la acumulación de grasa abdominal, si los consumes en exceso.

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2. Sedentarismo

No hacer actividad física es otra de las causas de la panza cervecera, y es que el sedentarismo contribuye a la acumulación de grasa abdominal. Esto puede aumentar la incidencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer o diabetes.

Este punto está muy relacionado con el anterior. Cuando no haces ejercicio, la quema de calorías se reduce. Si las consumes en exceso, estas se acumulan en el cuerpo, y uno de los sitios es el abdomen.

3. Mal dormir

Una buena noche de descanso no solo te dará un día lleno de energía, sino que también puede influir en la ingesta calórica y, con ello, en la forma de tu abdomen. La falta de sueño promueve un mayor consumo de calorías (o sea, a comer más), sin variar el gasto energético (la quema de las mismas), lo que lleva a que esa energía adicional se acumule en forma de grasa visceral.

4. Genética

Los genes de una persona también pueden hacer que tenga una mayor predisposición a desarrollar panza cervecera. Se cree que los fetos expuestos a condiciones poco óptimas durante el embarazo —por ejemplo la desnutrición—, pueden sufrir modificaciones genéticas para adaptarse a ese entorno. Y que incluso, si en la vida posnatal ya no están presentes esas condiciones (tienen acceso a abundantes nutrientes), la modificación puede persistir.

Estudios realizados sobre embarazadas expuestas a desnutrición al final de la Segunda Guerra Mundial mostró que en los años posteriores, los bebés se volvían propensos a sufrir obesidad central o visceral.

5. Edad y sexo

Esta situación también puede tener su origen en el proceso de envejecimiento natural que vivimos todos los seres humanos. La grasa visceral aumenta con la edad y es más pronunciada en hombres que en mujeres.

En el caso de los hombres, se debe a la disminución de testosterona que se da con la edad, la cual hace que aumenten los niveles de grasa visceral. Mientras que en las mujeres, los causantes son los estrógenos y andrógenos, hormonas que disminuyen y aumentan respectivamente tras la menopausia. Ellas generan la migración de la grasa de las extremidades al abdomen y pueden ser la causa de la barriga cervecera en mujeres.

6. Estrés

El ritmo frenético de la vida actual hace que muchas personas sufran de estrés y este, a su vez, juega un rol en la aparición de la barriga de alcohol. Expertos indican que el estrés crónico, en combinación con tomar decisiones impulsivas, como comer alimentos menos saludables y beber alcohol en exceso; contribuye a una ingesta desproporcionada de calorías.

7. Depresión

Padecer depresión también puede tener relación con la acumulación y aumento de grasa abdominal y tejido visceral. Investigaciones señalan que esto podría deberse a que las personas con depresión muestran niveles superiores de cortisol, hormona relacionada con el estrés, que como ya se mencionó, está asociada con una mayor grasa visceral.

¿Cómo reducir o eliminar la barriga cervecera?

Dependiendo de lo que cause la barriga cervecera en tu persona, el método más eficiente para disminuirla o eliminarla puede variar. Ambos puntos te los puede indicar con certeza tu médico de cabecera, basándose en los análisis que te practique y tu historial de salud.

De modo general, podemos decirte que hay cambios que puedes implementar en tu estilo de vida y hábitos —en complemento a lo indicado por tu médico—, que pueden serte de gran ayuda para reducirla y llevarla a medidas saludables. Algunos de estos consejos son:

Come sano

Incluye en tu dieta frutas y verduras, que te aportan gran cantidad de nutrientes. De igual manera, ve por granos o cereales integrales que son fuente de fibra; así como por proteínas magras o vegetales y grasas saludables. Es importante que reduzcas tu consumo de azúcares y harinas refinadas, así como de grasas saturadas, ya que ellas aportan gran cantidad de calorías.

También podrías, previa consulta a tu médico o nutricionista, practicar la dieta Mediterránea o la Okinawa. Las cuales reducen el consumo de calorías y son ricas en antioxidantes, por lo cual los expertos las asocian a múltiples beneficios a la salud, como un menor riesgo de enfermedades cardiacas o incluso longevidad.

Limita el alcohol

Si vas a beber, hazlo con moderación, para evitar no sólo la acumulación de grasa que lleva a la panza cervecera, sino prevenir otros problemas de salud, como enfermedades hepáticas o cardiovasculares. El límite máximo debería de ser dos bebidas alcohólicas al día para los hombres y una para las mujeres. Esto obviamente incluye a la cerveza.

Haz ejercicio

La actividad física y el deporte te ayudarán a quemar grasa y evitar la acumulación excesiva. Elige el que más te agrade, desde salir a correr o practicar zumba, todo vale. También sería conveniente que hicieras alguna rutina de entrenamiento de fuerza en abdominales en donde trabajes dichos músculos.

Ten una buena noche de sueño

Es fundamental que duermas una cantidad de horas adecuadas para tu edad. Los adultos deberían dormir por lo mínimo siete horas al día. Para lograrlo podrías cambiar tu rutina de sueño: evita las pantallas por lo menos 30 minutos antes de irte a la cama, no bebas cafeína o bebidas estimulantes durante la noche y crea un ambiente tranquilo en la habitación, son algunos consejos.

Libera estrés

Practica actividades que te ayuden a dejar ir el estrés que acumulaste durante el día y promuevan tu bienestar. Entre las opciones que podrían ayudarte están salir a correr, hacer algún tipo de meditación, practicar yoga, pasear en la naturaleza o incluso tomar un baño relajante antes de irte a la cama.

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La «barriga cervecera» no es solo cerveza

Como habrás podido notar, la que llamamos de forma coloquial barriga cervecera no siempre se debe a esta bebida. El abanico de posibilidades detrás de esta acumulación de grasa en el abdomen es amplio. Incluso es posible que una persona desarrolle este tipo de barriga y no sea bebedora, por ejemplo.

De cualquier manera, mejora tus hábitos alimenticios, haz ejercicio y actividades que promuevan tu bienestar. La combinación de todos estos elementos puede ayudarte a reducir medidas y mantenerte saludable.

Recuerda, no debes eliminar el alcohol de tu vida, siempre y cuando tengas un consumo responsable y dentro de las cantidades sugeridas.

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