Tras la última detención de su hijo Marius justo antes de un juicio por 38 delitos y las revelaciones de que no dijo toda la verdad sobre su amistad con Jeffrey Epstein, la opinión pública en su país ya se plantea la conveniencia de que sea reina algún día. Lo curioso es que, para la Corona, no hace falta que lo sea. Ni siquiera princesa.
Tras la última detención de su hijo Marius justo antes de un juicio por 38 delitos y las revelaciones de que no dijo toda la verdad sobre su amistad con Jeffrey Epstein, la opinión pública en su país ya se plantea la conveniencia de que sea reina algún día. Lo curioso es que, para la Corona, no hace falta que lo sea. Ni siquiera princesa.

