¿Qué es más eficiente tener en cuenta para gestionar un país? ¿Hacia dónde hay que mirar hay para encontrar el bienestar de la mayoría?
The post ¿Gestión hacia el individuo o hacia el colectivo? first appeared on Hércules. La idea que describo a continuación la leí en el libro “La mente de los justos”, de Jonathan Haidt. A lo largo de la historia evolutiva, el ser humano ha priorizado el egoísmo sobre el altruismo, y descendemos de aquellos que triunfaron en esa lucha. Sin embargo, y en esta línea, el autor sostiene y ejemplifica que somos un 90% chimpancé y un 10% abeja. Esto sugiere un punto intermedio entre ambos mundos: aunque la mayoría de las veces actuamos con egoísmo, también poseemos la capacidad, en circunstancias especiales, de trascender nuestro interés personal y perdernos, al menos temporal y de forma arrebatadora, en algo más grande que nosotros mismos. Esa habilidad se activa con lo que denomina el interruptor de la colmena.
Este interruptor se acciona bajo condiciones especiales. En uno de los ejemplos, menciona la historia de un veterano del ejército de EEUU. Explica el sentimiento de grupo que se genera en el ejército, no tanto por el país (que también) sino por tus compañeros de armas. Cuando volvió de la segunda guerra mundial se convirtió en historiador, y pasando sus notas a limpio, escribió lo siguiente:
“Puede que caiga, pero no muero, porque lo más profundo de mi ser avanza y pervive en los compañeros por quienes di la vida”
En esa línea, y tas una investigación exhaustiva, el historiador llegó a la conclusión de que la innovación clave de los ejércitos griegos, romanos y europeos que le precedían no era sino la marcha sincrónica que el ejército obligó a hacer a sus soldados durante años, entre otros elementos que ponían al colectivo por encima del individuo.
En este punto, hablé con un familiar que pertenece al ejército y le planteé qué opinaba él al respecto. En la línea que esperaba escuchar, me compartió estas palabras:
¡Pablo! Eso es así. El sentimiento de pertenencia a un grupo, compañía o batallón es latente. Se forja día a día con ejercicios físicos, charlas y tareas cotidianas que fomentan la cohesión. Pero lo que realmente perdura en el tiempo, y en muchos casos a nivel de hermandad, son las relaciones personales y los momentos duros vividos junto a tus camaradas. Es algo muy difícil de entender para quienes están fuera de las Fuerzas Armadas. Yo, por ejemplo, sigo manteniendo relación con gente que conocí hace 17 años, aunque solo coincidimos durante tres meses, las 24 horas del día.”
Según el autor del libro, hay muchas formas de pulsar este interruptor. Otra forma de hacerlo es bajo el asombro de la naturaleza.
En la naturaleza, de pie sobre el suelo desnudo, todo egoísmo desaparece.
Este enunciado fue escrito en 1830 por Ralph Waldo Emerson, escritor y filósofo estadounidense, y que describía cómo las experiencias de asombro en la naturaleza estaban entre las mejores formas de desencadenar estas intuiciones esporádicas y verdaderas.
De esta forma, la naturaleza se convierte en un portal entre el mundo colectivo e individual, y permite una vía de entendimiento mutuo. “La emoción del asombro se desencadena con mayor frecuencia cuando enfrentamos situaciones como la inmensidad, entendida como algo que nos abruma y nos hace sentir pequeños”.
No se me ocurre mejor refrán que aquel que dice que solo llegas más rápido, pero acompañado llegas más lejos. A partir de aquí, llego a dos conclusiones. La primera, es que no todo es individual o colectivo, sino que existe mundo habitable entre ambos. La segunda es que, efectivamente, el ser humano es, en parte y desde la raíz, individualista y egoísta.
El mundo debe tener en cuenta esa visión de nosotros mismos para su correcto funcionamiento y para establecer tendencias que predigan nuestro comportamiento en un futuro con el fin de plantear un sistema que otorgue el mayor bienestar al mayor número de personas posible.
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