Hungría planta cara a la Corte Penal Internacional con la visita de Netanyahu a Budapest

Hungría desafía la orden de arresto de la Corte Penal Internacional contra Benjamin Netanyahu, quien llega a Budapest para una visita oficial de cuatro días. La visita refuerza el vínculo entre Orban y Netanyahu, mientras crecen las críticas internacionales hacia el gobierno húngaro.
The post Hungría planta cara a la Corte Penal Internacional con la visita de Netanyahu a Budapest first appeared on Hércules.  Este será el primer viaje de Benjamín Netanyahu a suelo europeo desde que la Corte Penal Internacional (CPI) solicitó una orden de arresto en su contra por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Gaza el pasado noviembre. Netanyahu aterrizará en Budapest en la madrugada del jueves 3 de abril para una visita oficial de cuatro días a Hungría, donde se reunirá con el primer ministro Viktor Orbán y otros altos funcionarios del gobierno.

En noviembre, Orbán condenó enérgicamente la decisión de la CPI, calificándola de “vergonzosa” y “cínica”. Además, expresó su rechazo absoluto a la orden de arresto, asegurando que Hungría no la acataría. Como muestra de apoyo, invitó a Netanyahu a Budapest, garantizándole que no enfrentaría ningún riesgo durante su estancia.

La visita subraya el fortalecimiento de la relación entre Orbán y Netanyahu, dos líderes con visiones políticas alineadas que defienden posturas iliberales en sus respectivos países. Desde el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023, Orbán se ha posicionado como uno de los principales aliados de Israel en Europa, bloqueando cualquier resolución en la UE o la ONU que cuestione la ofensiva israelí.

Una provocación a la CPI

No obstante, la visita de Netanyahu a Budapest plantea un dilema legal. Hungría es signataria del Estatuto de Roma, el tratado que creó la Corte Penal Internacional en 1999, y lo ratificó en 2001, durante el primer mandato de Orbán. Esto significa que el país tiene la obligación legal de arrestar a cualquier persona sujeta a una orden de detención de la CPI. Sin embargo, el gobierno húngaro sostiene que nunca ha implementado la Convención asociada al Estatuto de Roma debido a cuestiones constitucionales, por lo que no estaría obligado a cumplir la orden de la Corte.

Este argumento ha sido rechazado tajantemente por la CPI. Fadi El Abdallah, portavoz de la Corte, enfatizó que corresponde a los países miembros acatar sus decisiones y que no pueden “determinar unilateralmente la validez de las resoluciones legales de la Corte”. No obstante, la CPI carece de mecanismos coercitivos para hacer cumplir sus órdenes y depende de la cooperación voluntaria de los Estados miembros.

En este contexto, Orbán parece confiar en que no enfrentará repercusiones, ya que no es la primera vez que desafía a la Corte. En noviembre de 2023, recibió en Budapest a Vladimir Putin, pese a que el presidente ruso ya estaba bajo una orden de arresto de la CPI.

Sin embargo, este caso podría trascender una simple disputa legal. Según The Times of Israel, Hungría podría aprovechar la visita de Netanyahu para anunciar su salida de la Corte Penal Internacional, una decisión que ha estado en discusión en los últimos meses y que podría formalizarse al concluir la visita. Si esto ocurre, Hungría se convertiría en el único país de la Unión Europea fuera de la CPI, una postura alineada con la política de Orbán, quien a menudo se distancia de sus homólogos europeos.

Durante su estancia en Budapest, se espera que Netanyahu también plantee a Orbán la posibilidad de que Hungría respalde el plan de Donald Trump para Gaza, el cual propone evacuar a la población palestina y reconstruir el enclave para transformarlo en lo que el expresidente estadounidense denomina la “Riviera del Oriente Medio”. De acuerdo con una fuente israelí citada por The Times of Israel, Netanyahu busca formar una coalición de países que respalden esta iniciativa.

La visita también ha generado críticas a nivel internacional. Amnistía Internacional calificó el viaje de Netanyahu como un “intento cínico de socavar la CPI y su labor”, considerándolo un “insulto a las víctimas de los crímenes que dependen de la Corte para obtener justicia”. Human Rights Watch, por su parte, denunció un “nuevo ataque de Viktor Orbán contra el Estado de derecho”, recordando el ya cuestionado historial de derechos humanos en Hungría.

Las reacciones en Europa han sido más moderadas. La Comisión Europea reafirmó su compromiso inquebrantable con la CPI y el Estatuto de Roma, pero no tomó medidas concretas contra la visita. Aunque Hungría es el primer país de la UE en recibir a Netanyahu tras la orden de arresto, no es el único cuyas autoridades han mostrado una postura permisiva.

En febrero, el canciller alemán, Friedrich Merz, declaró que Netanyahu “podría visitar” Alemania, señalando que la idea de que un primer ministro israelí no pudiera ingresar al país era “completamente absurda”. En Polonia, el primer ministro Donald Tusk también extendió una invitación a Netanyahu para asistir a la ceremonia del 80 aniversario de la liberación de Auschwitz.

Por su parte, la diplomacia francesa adoptó una postura ambigua tras el anuncio de la orden de arresto, señalando “posibles problemas de inmunidad” para los líderes de países que no son signatarios del Estatuto de Roma ni miembros de la CPI, como es el caso de Netanyahu. Esta posición dificulta una condena firme por parte de las principales capitales europeas, a pesar del evidente desafío a la Corte.

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