En diciembre de 1888, Guillermo III encargó a Mellerio un conjunto de joyas destinado a su esposa, la reina Emma. El resultado fue un parure completo de rubíes y diamantes, cuya pieza central era una tiara, una de las favoritas de la actual reina de los Países Bajos.
En diciembre de 1888, Guillermo III encargó a Mellerio un conjunto de joyas destinado a su esposa, la reina Emma. El resultado fue un parure completo de rubíes y diamantes, cuya pieza central era una tiara, una de las favoritas de la actual reina de los Países Bajos.


