Tras 48 años sin pisar su país, el príncipe heredero destronado quiere que Trump intervenga militarmente en Irán y se postula para protagonizar una transición democrática. Pero la crueldad del régimen de su padre, que siempre ha evitado condenar, y su falta de relevancia hacen que hasta Trump dude de su figura.
Tras 48 años sin pisar su país, el príncipe heredero destronado quiere que Trump intervenga militarmente en Irán y se postula para protagonizar una transición democrática. Pero la crueldad del régimen de su padre, que siempre ha evitado condenar, y su falta de relevancia hacen que hasta Trump dude de su figura.


