El diseñador trabajó unos días en sus “exigentes” talleres, de donde se marchó con “un grato recuerdo”, 30 bocetos y una pasión de por vida: la de coleccionar vestidos de la casa. Dos exposiciones, dos, en París cuentan la historia.
El diseñador trabajó unos días en sus “exigentes” talleres, de donde se marchó con “un grato recuerdo”, 30 bocetos y una pasión de por vida: la de coleccionar vestidos de la casa. Dos exposiciones, dos, en París cuentan la historia.

